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domingo, 11 de noviembre de 2012

Venganza


Título: Venganza
Pareja:YunHoxJaeJoong
Rating: R18 (Violencia y contenido sexual)
Género: Romance/Tragedia
Resumen: Yunho es consumido por el deseo de venganza a ese primo que le quitó a su primer y único amor. ¿Qué hará cuando se dé cuenta que se ha enamorado del hijo de la persona que más odia y la que más amó?

Nota: Les advierto que hay una gran diferencia de edad entre Yunho y Jaejoong aquí, además de menciones de violación y algo de contenido sexual, si algo de esto les afecta absténganse a leer, no quiero traumar a nadie xD (Aunque en realidad no hay nada muy explícito creo yo... pero por si las dudas.)

*~.~.~.~.~.~*

Tenía apenas doce años cuando la vi por primera vez.

Aquella hermosa mujer de larga y ondeada cabellera rubia, como tejida de hilos de oro que destellaban a la luz de sol. Ojos claros del color puro del mismo cielo. Labios carnosos y rojizos, cuyo color atraía como la manzana roja que alguna vez obligó a Adán y Eva a cometer el pecado original.

Era un ser celestial, un ángel que atrajo a un niño como lo era yo en aquel entonces. Ella sólo había vivido dieciséis primaveras. Dieciséis puras e inocentes primaveras, que al convertirse en dieciocho, le fueron arrebatadas por un hombre.

Uno... que no era yo.

La había amado desde el momento que puse ojos en ella, hasta que dio a luz al primer hijo de ese hombre.

Jung JiHoon.

Mi amado primo. Aquel que me había enseñado el arte de tocar el piano, como si de una dulce y delicada mujer se tratara.

Ahora sabía en quien se había inspirado para enseñarme de tal forma.

Él era conocedor del gran sentimiento que embargaba mi corazón, de lo mucho que sentía por ella... Aun así, la reclamó como suya.

El día de la boda, pude retener mis lágrimas lo suficiente como para preguntarle.

– ¿Por qué?

JiHoon sonrió triunfante y acarició mi rostro.

– Porque soy el indicado para tener su corazón –Se alejó unos pasos y me observó– Un niño de catorce años jamás podría complacerla como lo haría un hombre como yo.

Nunca me había sentido más infravalorado. Más humillado. Más destrozado.

El sentimiento fue peor aun cuando me enteré que ella había muerto unos meses luego de dar a luz.

La dejó morir.

Y mi venganza llegaría. Aunque me tardase la vida entera en fraguarla y realizarla.

Quince años después...

Ya era ahora un hombre rico. El imperio comercial, heredado de mi padre, sólo crecía y prosperaba con el pasar de los minutos, gracias a mí.

Jung YunHo ya no era más un niño inocente e ingenuo. Era ahora un reconocido comerciante, conocedor y experto en reconocer las más finas especias existentes del planeta. A mis veintiocho años, era llamado “joven prodigio”.

Supongo que los sucesos de mi juventud, incluida la prematura muerte de mi padre, lograron acelerar mi madurez y absorción de conocimientos.

Ahora me hallaba frente a la casa de mi “amado” primo. Aquel que no sólo se contentó con quitarme a la mujer que amaba; sino que también la alejó de mí, mudándose con ella y su hijo recién nacido a París, miles de kilómetros lejos de la Corea que nos vio nacer. Según los doctores, ese viaje sería una de las causas que determinó la muerte de ella...

Mordí mi labio inferior. El odio sólo se incrementó con los años.

Una sirvienta me hizo entrar al lujoso salón central, donde me rogó esperara al señor de la casa. Acepté, entreteniéndome por el momento observando lo que adornaba esta hermosa estancia. Sillones de terciopelo, hermosas pinturas que había tenido el deleite de observar tan sólo en libros sobre arte moderno, numerosos adornos del oro más fino, y como obviar el ostentoso candelabro que colgaba del techo, al cual tampoco podía faltarle imágenes de pequeños e inocentes ángeles revoloteando alrededor.

Que contraste con el dueño del lugar. ¿Acaso cree que rodeándose de falsos seres celestiales puede conseguir el perdón de Dios?

O en todo caso, ¿Mi perdón?

Me arrebató a la persona que más amaba, cuando yo había confiado en que él me ayudaría a estar por siempre con ella.

Pero no, él se mofaba de mí y sonreía a mis espaldas, seduciendo como una víbora traidora con su venenosa lengua, mi primer y único amor.

– ¿Señor? Disculpe... ¿Se siente bien?

Al volver la mirada, por un momento creí revivir las mismas sensaciones que tuve en mi juventud, cuando mis ojos encontraron por primera vez el amor.

Cabello dorado. Ojos celestiales. Piel blanca y notablemente suave al tacto. Labios carnosos y atrayentes.

¿Sería el espejismo de un amor no consumado?

– ¿Cuál es tu nombre? –No pude evitar sonreír al ver semejante belleza. La pureza reflejada en sus ojos me atrapaba por completo.

– Creo que es de buena educación presentarse antes de hacer tal pregunta, señor.

Mi sonrisa sólo se agrandó. Con cada palabra que salía de entre sus labios, me cautivaba más y más.

– Lo siento, –Contuve mi deseo de acariciar una de sus tiernas mejillas, e hice la reverencia pertinente a cualquier saludo formal– Mi nombre es Jung YunHo. Ahora, ¿Sería tan amable de revelarme su nombre?

El ángel frente a mí dejó escapar una ligera risa, cubriéndola al instante con su mano derecha. Todo lo que hacía era simplemente adorable.

– Yo soy Kim JaeJoong. –Estiró su mano, ofreciéndome la oportunidad de comprobar la suavidad de su piel al tacto, al tomarla y acercarme a besar el dorso de la misma, como era costumbre saludar a cualquier dama de clase. Aunque no pude evitar preguntarme el porqué de su atuendo tan masculino.

La sorpresa en sus ojos ante mi acción, me hizo dudar por un momento. ¿Habría sido demasiado atrevido hacer eso?

– ¿Q-qué está haciendo? –retiró su mano de la mía, protegiéndola con la otra casi al instante. El tono rosado de sus mejillas se intensificó.

– Saludo a una dama como es debido. –Le respondí con una sonrisa, tratando de calmar su timidez– Lamento si le molestó de alguna forma.

– Me temo que está en un error, yo no...

– ¡Ahh! ¡Querido primo! –Aún en su voz podía sentir el tono de superioridad. Aquella misma superioridad con la que me había mirado hace tantos años, en aquel fatídico día en que tomó lo mío como suyo.

Me abrazó, como si de verdad me quisiera. Bien, le dejaré pensar que el sentimiento es mutuo.

– ¿Cómo has estado? –Se alejó de mí, posando sus sucias manos sobre los hombros de mi ángel.

Mí ángel... ¿desde cuándo? Quizás desee que fuera así desde el momento en que sus ojos conocieron los míos.

– Bastante bien, en realidad –Le respondí– Y al parecer, los años han sido bastante benévolos contigo, no has cambiado nada.

– Diría lo mismo, pero ¿Cómo negar la evidente madurez del pequeño YunHo? –Sonrió– Ya no tan pequeño, claro esta. Te has vuelto todo un hombre.

– Gracias.

– Veo que ya conociste a mi hijo –La expresión en mi rostro se volvió dubitativa, y entonces, temí que quizás...

– ¿Tu hijo?

– Así es. Kim JaeJoong. –Me sonrió el desgraciado– Le dejé el apellido de su madre. Después de todo, habrás de recordar que su familia es más influyente que la nuestra.

Ahora comprendía todo. El repentino ajetreo de mi corazón al verlo, su sorpresa cuando mis labios tocaron el dorso de su mano... el renacer del sentimiento que creí muerto en mi corazón con tan sólo una mirada suya...

“Dios, es la viva imagen de su madre. Es...”

Simplemente, hermoso.

*~.~*

Mi estancia en París se prolongó más de lo que hubiera esperado. Y no era precisamente contra mi voluntad, sino más bien todo lo contrario.

Tenía planeado hasta el más mínimo detalle.

Gracias a la hospitalidad de JiHoon fui capaz de permanecer en la misma casa que mi pequeño ángel, JaeJoong. Todas las mañanas nos encontrábamos en la mesa del desayuno, y conversábamos de cosas triviales, aunque eso no me importaba. Ver su sonrisa mientras hablaba, me daba más satisfacción que una conversación con el más culto de los profesores de la universidad en la que había estudiado. Las largas caminatas en los extensos y bellos jardines de la mansión no podían ser más placenteras y relajantes, puesto que su compañía bastaba para llenarme de dicha por completo.

Por primera vez en muchos años, me sentía vivo de nuevo.

*~.~*

Había pasado un mes desde que llegué a París, y aunque deseaba abusar de la hospitalidad de JiHoon, era necesario buscarme otro hospedaje para que mi plan resultase.

“Sólo unos meses más... y entonces sabrás, JiHoon, lo que es el verdadero dolor.”

– ¿Tío? –JaeJoong asomó su dorada cabeza, tímidamente, por la puerta de mi habitación– ¿Ya te marchas?

– Me temo que sí, Joongie –Terminé de acomodar algo de ropa dentro de la maleta, cerrándola al fin. Luego volví la mirada hacia la puerta, sonriendo– Ven aquí.

Le indiqué que se sentara a mi lado sobre la cama– No me iré de París, sólo me hospedare en otro lugar. –Acomodé algo de su cabello detrás de su oreja, aprovechando la acción para acariciar su mejilla– Prometo visitarte seguido, ¿sí?

– Pero, tío... –silencié sus labios con un dedo. Como me hubiera gustado hacerlo con los míos.

– Te he repetido hasta el cansancio que puedes llamarme YunHo cuando estemos solos... –Mi mano regresó a descansar en su mejilla. Sufrí un ligero estremecimiento al sentir su rostro inclinarse hacia el toque, como buscando más cariño. No queriendo defraudarlo, le acaricié ligeramente, sintiendo luego el calor de una de sus manos sobre la mía.

– ¿No te gusta estar conmigo? –Me observó con tristeza– No quiero que te vayas. Sin ti, mi padre es insoportable –Detuvo mis caricias para sostener mi mano entre las suyas– Desde que llegaste, sentí como si llegara el sol a mi vida. Sin ti, todo volverá a ser monótono, aburrido y triste...

– JaeJoong, ¿Cómo no habría de gustarme tu compañía? –Me dejé sonreírle un momento– Créeme, que el conocerte ha sido uno de los mayores placeres de mi vida. Pero como te vuelvo a decir, es necesario que mude más cerca de la oficina de exportación. Mis horarios han cambiado y no puedo hacer nada al respecto. Sólo darte mi palabra, de que no dejaré de visitarte cada vez que el trabajo me lo permita.

– YunHo... ¿Me prometes que asistirás a mi fiesta cumpleaños?

– Claro que estaré allí. No todos los días mi JaeJoong cumple quince años...

Mi JaeJoong.

Mi respiración se detuvo por un momento. “¿En qué demonios estaba pensando?”

Observé expectante, esperando pacientemente una reacción por parte de JaeJoong. Tan sólo alzó la mirada y sonrió.

– ¿Tu JaeJoong?

– Sí, mi JaeJoong –Jugué con su cabello, esperando que se lo tomara a broma y no lo malinterpretara.

– No veo dónde dice tu nombre –Miró dentro de su camisa, como si buscando alguna marca que lo hiciera mi posesión. Sonreí aliviado, y decidí seguirle el juego.

– No veo necesario que lo lleves escrito. Después de todo, eres mi sobrino. –Mi sonrisa se agrando al ver su rostro de fingida molestia– Está sobreentendido que eres mío.

– En ese caso... tú también eres mi YunHo. Eres mi tío y por lo tanto, está sobreentendido que eres mío. –Sonrió de lado, dejando su aire de inocencia por un momento, haciendo que se viera más... sexy.

 “No tienes idea de la gran tentación que eres para mí, JaeJoong ah.”

– Bien, chico listo, me parece justo.

– Señor Jung. –Una de las sirvientas tocó la puerta– Su transporte ha llegado.

– Muchas gracias, en seguida voy. Mande a llamar a alguien para que lleve mi equipaje, por favor.

– En seguida, señor.

La mujer se retiró y entonces mi atención regresó a mi joven sobrino.

– Bueno Joongie, creo que ya es...

Se lanzó a abrazarme antes de que pudiera terminar la frase. No dijo nada, pero podía sentir su respiración agitarse, como si estuviese conteniendo las ganas de llorar.

Bien era cierto que no nos veríamos como antes, pero al menos estaríamos en contacto una vez a la semana. Y no me iría del país, no hasta completar mi venganza. Aún así... pareciera haber dejado una fuerte impresión en JaeJoong.

Una sonrisa curveada se abrió paso en mi rostro mientras acariciaba su cabello.

Todo va marchando a la perfección.

*~.~*

La fiesta de cumpleaños se estaba celebrando en uno de los salones de fiesta más lujosos y con los mejores jardines. Aunque claro, JiHoon nunca hubiese podido costearlo, ya que su negocio de vinos iba decayendo debido a una plaga que le había costado más de la mitad de sus viñedos. Y evidente, como el buen tío que soy, no podía permitir que mi querido sobrino tuviera una fiesta mediocre, así que me ofrecí a ayudarle a pagarla. Claro está, nadie debía enterarse, pero eso era lo de menos.

– JaeJoong ah, creo que has bebido demasiado...

Luego del discurso y la ceremonia principal, JaeJoong se desapareció junto con algunos amigos suyos. Obviamente, lo seguí.

– Cierra la boca, YooChun. –Reí al ver como golpeaba torpemente el hombro de su amigo– Puedo beber más de lo que todos ustedes juntos... harían... ¡Una noche!

Se puso de pie indignado, y se hubiera ido de bruces al suelo, de no ser porque salí de mi escondite y lo atrapé antes de eso.

– ¿Yun...Ho? –Abrió los ojos, sorprendido al verme allí. Sus amigos imitaron la acción.

– Park YooChun, Kim JunSu y Shim ChangMin... ¿O me equivoco?

Los tres chicos palidecieron. Si sus padres se enteraban de esto, de seguro les esperaba un castigo ejemplar.

– No se preocupen –Sonreí– No diré nada de esto a sus padres. Sólo vengo a llevarme a mi sobrino, que al parecer ya ha tenido suficiente.

El trío asintió y agradeció por no revelar su pequeña travesura. JaeJoong me pidió no llevarlo a casa, puesto que su padre se enfurecería al verlo en ese estado. Accedí a su pedido, y en vez de eso lo llevé al lugar donde me estaba hospedando.

Después de todo, no tenía intención alguna de llevarlo a casa desde un principio.

*~.~*

Sabía que esto pasaría cuando llegáramos.

– JaeJoong ah...

Lo que no me esperaba, era una iniciativa por parte suya.

A penas cruzamos la puerta de mi habitación alquilada, el menor se había lanzado sobre mí, estrellando bruscamente sus labios con los míos. Me besaba con desesperación, como si la vida se le fuera en ello. Por un momento había dudado... temí por él, temí su reacción al día siguiente... puesto que el beodo ahora era él y no yo.

Entonces recordé que el odio es algo normal para las personas como yo. Para las personas que no piensan en nada más que vengarse.

Aunque por esa noche, sólo quería pensar que tenía el amor que había perdido hace tantos años... el amor que nunca llegué a saborear como ahora.

Me incliné para profundizar aquel beso tan necesitado, puesto que la diferencia de altura le hacía imposible a JaeJoong hacerlo, aunque se apoyara en las puntas de sus pies. Acaricié su cabello como siempre lo hacía, notando al instante como sus manos luchaban por liberarme de lo que vestía.

– Joongie... ¿De verdad... quieres...? –Alcé su mentón obligándole a mirarme a los ojos. Algo en mí aún no estaba satisfecho con todo esto.

– YunHo ah... –Tomó entre sus manos a aquella que le había forzado a levantar la mirada– No estoy ebrio. –Acercó mis dedos a sus labios, besando dos de ellos para luego lamer un tercero– Y... –Deshizo los pocos botones que cerraban su camisa, dejándola luego caer al suelo– Sé que me has deseado desde hace mucho... –Atrajo mis dedos a su pecho, haciéndoles tocar uno de sus rosados y erectos pezones– Mucho tiempo...

Un suspiro escapó de entre mis labios, dejándome llevar por el rubio frente a mí.

– Yo también te he deseado, YunHo... –sujetó el cuello de mi camisa y me atrajo hacia la cama, obligándome a recostar sobre ella mientras él trepaba sobre mí, colocando sus piernas a ambos lados de mi cuerpo. Se inclinó y dejó sus labios rozar tímidamente mi oreja mientras susurraba– No sabes cuánto he esperado... cuántas noches sin sueño he gemido tu nombre, con la esperanza de algún día sentirte, como aquellas veces en que mis dedos reemplazaban tu sexo... preparándome para ti.

Con cada palabra que dejaban sus labios, lograba provocarme más y más. Ya podía  sentir el dolor en mi entrepierna, del miembro sumamente endurecido que rogaba por estar dentro de JaeJoong.

Relamí mis labios, dejándome llevar por momento, dando libre albedrío a mis manos y mis deseos.

No tardamos en estar ambos desnudos, admirando nuestros cuerpos como si esa fuera no sólo la primera, sino la última vez.

Y probablemente, lo sería...

– Ahh... Ahh... YunHo... –Sentí sus dedos enredarse en mi cabello, mientras mi lengua acariciaba uno de los pequeños bultos de carne en su pecho y estimulaba su sexo, agitándolo hasta lograr obtener unas cuantas gotas de su esencia.

– YunHo... no puedo... ahh... te quiero en... ¡Ahh! –Interrumpí sus palabras introduciendo un dedo en su interior, moviéndolo para expandir la zona que pronto marcaría como mía. El segundo y el tercero no tardaron en seguirle.

- JaeJoongie... Dime cuánto me deseas... –Mis dedos no dejaban de entrar y salir cada ves más bruscamente de su interior, siendo ayudados de vez en cuando por las caderas de Jae.

– Hmm... Tanto... tanto que... moriré si no me tomas... por favor... ¡YunHo!

Me apoderé de sus labios nuevamente, mientras me abría paso en su interior. JaeJoong no dejaba de gemir mi nombre, casi gritándolo cuando estuve completamente dentro de él. Era una sensación tan placentera, tan relajante, tan aliviante... casi como si la última pieza de un rompecabezas finalmente estuviera en su lugar, encajando perfectamente, logrando armar la figura perfecta. Me sentí completo y complementado.

Aunque JaeJoong no sea ella...

Al menos él... será mío.

– ¡H-Hm! ¡Yun-nHo! ¡Más...! ¡Ahhh!

“Es una perversión ¿verdad? El amarte y desearte tanto.”

– Jae... –lo abracé con fuerza, aumentando el ritmo de las embestidas, mientras él saltaba sentado en mi regazo– Dime... ahh... ¡Dime que me amas!

– ¡YunHo...! ¡YunHo, ahh! –Besó mis labios con fuerza antes de responder– ¡Te amo! Hmm... YunHo... ¡Te amo más que mi vida!

Seguimos así, unidos, gimiendo nuestros nombres, disfrutando del placer de complementarnos hasta que finalmente, acabamos juntos.

– Yo también te amo, JaeJoong ah...

*~.~*

Lo primero que vi al despertar por la mañana fue su brillante cabellera rubia, iluminada por los cálidos rayos solares de la nueva mañana. Acomodé su cuerpo con cuidado, quitándolo de encima mío para dejarlo dormir cómodamente a mi lado en la cama. Una vez me aseguré de que seguía durmiendo, me levanté de la misma y caminé hacia una cómoda cercana, sin importarme mi desnudez, para sacar algo de allí. Un objeto que me aseguraría lo que estaba buscando durante tanto tiempo.

Regresé a cama y me dediqué a observar al menor. Tan tranquilo... tan inocente... -sonreí ante el pensamiento. Vaya inocente- y tan vulnerable...

Lentamente, acerqué un hermoso puñal de oro, finamente tallado, a su garganta. Bastaba con presionar un poco y moverlo hacia un lado para terminar con su vida. Para realizar mi venganza.

Que frágiles somos los humanos.

Y que fáciles de manipular por nuestras propias emociones.

Finalmente, ahora le devolvería el favor a mi querido primo. Le arrebataría lo que más ama, así como lo hizo conmigo. Tanto el corazón de JaeJoong, como su vida, son míos ahora. Y JiHoon nada puede hacer...

– ¿YunHo ah...? –Murmuró, abriendo los ojos lentamente– Buenos días...

– Buenos días...

– ¿...Qué haces?

Aquella pregunta... ¿Por qué removía mi conciencia con tanta fuerza? Sólo su voz me había detenido de realizar mi cometido... y ahora me hacía dudar.

¿Por qué? ¿Por qué tengo que verla a ella en él siempre? Hasta sus voces son igual de gentiles, sus miradas tan cálidas y llenas de amor...

– Te entrego tu regalo –Si más fuerzas para sostener el arma, se la entregué a JaeJoong. Después de todo, muy dentro de mí siempre supe que no podría matarlo. De ser así...

– Es hermoso... –Acarició la empuñadura, dejando a sus dedos deslizarse por su diseño elegante y curvilíneo– Gracias YunHo... me has dado más de lo que alguna vez he tenido en la vida...

– ¿A qué te refieres?

– Me has amado, YunHo. –Abrazó su nuevo regalo contra su pecho desnudo, ignorante de que pudo haber causado su muerte– Eso... ni mi padre lo ha hecho, a pesar de todas las veces que me lo ha predicado mientras me usaba de reemplazo de mi madre...

Sorpresa, no era una palabra que alcanzara a describir lo que sentía en este momento. Acaso... ¿Acaso JiHoon abusaba de su propio hijo? Quizás por eso... por eso JaeJoong no quería que me fuese de la mansión... conmigo ahí, JiHoon no se atrevería a tocarlo.

– Quieres decir que... Jae, tú...

– Debo irme –Informó, poniéndose de pie al instante, dejando de lado el puñal para que no le estorbara al vestirse– Gracias, YunHo. Gracias... por todo.

“Gracias por amarme, aunque fuese a través del recuerdo de mi madre.”

*~.~*

Finalmente había tomado una decisión. Me llevaría a JaeJoong conmigo, lejos del monstruo de JiHoon. Aunque mi propósito original era matarlo... no me veía capaz de arrebatarle la vida a él... mi segunda oportunidad de amar.

“Además, pronto JiHoon estará en bancarrota. Lo más probable es que pierda la razón y cometa suicidio al enterarse de que no sólo perdió su dinero, sino a su hijo también...”

Sonreí ante tal pensamiento. ¿Cómo se mataría ese desgraciado? Se colgaría de algún árbol quizás... ¿O usaría su pistola? A lo mejor prefería cercenarse las venas...

Entré a la casa de mi primo, recibido por un increíble silencio. La sirvienta, que me encontré de salida, me dijo que el señor les había dejado a todos este día libre para pasarlo con su hijo. Le agradecí por la información y por dejarme pasar. Entré lo más rápido que pude, temiendo lo peor.

“JaeJoong ah...”

Prácticamente lancé mis cosas a un lado y emprendí la búsqueda por todo el lugar. No estaban en las habitaciones, ni en la sala, ni en la cocina... tampoco el comedor. Visité todos los sitios posibles dentro de la casa, encontrándola tétricamente vacía, obligándome a desesperarme cada vez más.

Finalmente, me detuve en la puerta del patio a tomar aire. Necesitaba oxígeno en el cerebro para ordenar mis ideas, aunque pensamientos cada vez más horribles se cruzaban por mi mente. Si su padre se enteró de lo que sucedió entre nosotros... -aunque eso sería casi imposible- siendo él, quien abusaba de JaeJoong... Sólo Dios sabe lo que ese maniático pudo hacerle ahora.

Alcé la vista, notando no muy lejos de mí el invernadero que JaeJoong y yo visitábamos cada mañana. El único lugar donde no había revisado.

Corrí lo más rápido que pude, y al llegar desaceleré mis pasos. La puerta estaba abierta, y no había sonido alguno. Por un momento pensé en irme, puesto que no habría nadie allí... pero sólo por si las dudas, entré a revisar.

Plantas de todos los colores, especies de lo más hermosas... La luz del sol iluminaba la bella estancia.

Mi cuerpo se congeló por un instante al notar algo en el suelo. Una mano... y un charco rojo y denso a tan sólo unos diez pasos de donde estaba. Podía oír con claridad ahora una débil pero agitada respiración.

– ¿J-JaeJoong?

Me acerqué con cuidado, logrando ver mejor aquella mano... adulta.

Lo que vi me dejó sin palabras.

JaeJoong estaba arrodillado, contemplando el cuerpo de su padre que yacía muerto en el suelo. Una muerte causada por incontables cortes que deformaron su rostro y numerosas puñaladas por todo el cuerpo. El rostro de Jae, que no mostraba emoción alguna, estaba salpicado de sangre y sus ropas eran ya de un total color rojo. Estaba demasiado concentrado en calmar su respiración como para notar mi presencia.

– JaeJoong... –Estaba completamente histérico por dentro, sin embargo temí que si gritaba, lo alteraría–JaeJoong... ¿Estás bien?

Lentamente giró su rostro en dirección mía. Hasta entonces no había notado la daga que tiró al suelo en ese mismo instante. La que yo le había regalado.

– Yu...nHo... –Su voz temblaba y salía casi en un susurro– Lo intentó otra vez... Sabes... pero esta vez fue diferente... –Recogió nuevamente el arma y la abrazó– Tú me protegiste...

Me acerqué, arrodillándome a su altura, para abrazarlo. Era demasiado joven como para haber cometido semejante acto criminal. Giré la vista al cuerpo a mi lado... era algo demasiado grotesco, quizás más de lo que su alma lo fue en vida.

– Ja... e...

Podía percibir el frío del mismo metal ahora en mis entrañas. El dolor aumentaba por segundos, y la sangre que brotaba de la herida aumentó cuando retiró de mi cuerpo bruscamente aquel puñal. Cubrí con mis manos el lugar herido, tratando de detener el flujo de sangre mientras llevaba mi mirada a los ojos de JaeJoong, preguntando un silencioso “¿Por qué?”

– Tu venganza ha terminado, YunHo... –Mi sorpresa aumentó al enterarme de que él sabía de mis intenciones– Y un hombre que vive para vengarse... no puede vivir sin ella. –Cuánta razón tiene– Lo sé todo, Yunho yah... –Se acercó y acarició mi rostro– Sé que amabas a mi madre... Sé que mi padre te la quitó... –se inclinaba cada vez más y más hacia mí, haciendo que su voz llegara cada vez con más intensidad a mis oídos. Aunque parezca increíble, a pesar de todo, no le temo... mas siento una terrible tristeza pues la vida se me escapa de las manos y ya no podré estar a su lado para sanar su corazón.

– Sé también, YunHo... –besó mi mandíbula y rozó con sus labios mi mejilla– Que ves en mí a mi madre. Siempre fui tu pequeña fantasía... una ilusión del amor que perdiste... ¿No es así?

“No Jae... eso... fue cuando yo... yo aun... ahora es diferente...”

Mis pensamientos no llegaban en orden, y mi voz se negaba a salir. Quería decirle que lo amaba, y el recuerdo de su madre dejó de reflejarse en él desde el momento en que lo hice mío.

– Aunque eso nunca me importó... –Me miró a los ojos, mientras su boca susurraba sobre la mía– Porque gracias a eso... me amaste al menos una noche –besó mis labios y luego acarició mi mandíbula– Dime... ¿Acaso pensabas en mi madre cuando me tocabas? ¿O quizás cuando entrabas en mí una y otra vez?

– No... –Fue lo único que mi cuerpo pudo emitir. JaeJoong me miró con desconcierto, esperando a que reuniera las fuerzas para seguir hablando.

– ¿...No?

– No... yo... amo... a Kim JaeJoong.

Cubrió su boca con una mano y rió. Le miré expectante, sin encontrarle la gracia a toda esta situación.

– No me amas a , YunHo. Tú amas a...

– Entonces... –Le interrumpí– ¿Por qué gemí tu nombre... cuando pudo haber sido el de ella... si en tu madre pensaba... como dices?

Me observó en silencio, y un par de lágrimas escaparon de sus antes inexpresivos ojos.

– ¿Por qué... me haces tan difícil odiarte? –Secó su rostro con el dorso de una de sus manos, sólo logrando manchar más su rostro de sangre– Tú y yo... no podemos estar juntos... no en esta vida... no en esta época...

De pronto se inclinó hacia el suelo, apoyando una mano en su estómago. Tuvo una tos horrible que no se detuvo hasta pasado un buen rato.

– ¿Jae... Joong?

– Vaya... –Se acercó y se sentó a mi lado, abrazando uno de mis brazos– Las... pastillas comienzan a... hacer efecto –La tos interrumpió nuevamente sus palabras, esta vez obligándolo a expectorar un raro líquido que venía con sangre– Sabes YunHo... Esta mañana... cuando tenías aquella daga en mi cuello... creí que me matarías –Apoyó su cabeza en mí, y yo levanté una mano para acariciar su dorada cabellera, manchándola en el proceso. Mi hemorragia ya no tenía salvación, y sentía que las fuerzas me dejaban cada vez con mayor velocidad.

– Si me hubieras matado en ese momento... –Levantó sus ojos y me sonrió– Habría sido muy feliz. Pero... también me alegra que no lo hayas hecho...

– ¿... Por... qué...?

– Porque así... –besó mi hombro y se acurrucó en mí, tosiendo un poco– No tuviste que mancharte las manos con su asquerosa sangre... –Miró con odio el cadáver de su padre– Y ahora... moriremos juntos...

Mis caricias en su cabello se reanudaron, aunque cada vez eran más torpes e inconstantes.

– Espero... que ambos podamos ver a mi madre... ojalá ninguno de los dos... vaya al infierno...

– No... Jae... –Me incliné lo suficiente como para besar su cabeza– Tú... eres... un ángel...

Sonrió y tomó mi mano. Ambos nos quedamos así, unidos, felices y tristes a la vez, con la esperanza de volver a vernos, aún después de la muerte...

Fin.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Sólo por una vez



Título: Sólo por una vez
Pareja: Junsu/Dajeong
Rating: PG
Género: Romance
Resumen: Un encuentro, que JunSu cree fue planeado por el destino.

Nota: Dedicado a una de mis grandes amigas, que quiero mucho desde el fondo de mi corazao... mi estimada Ally ♥ con quien llevo una larga amistad, con vacaciones incluidas (?) xD ella escribió lo que vendría a ser la precuela de este fic (Más bien, yo me basé en ese fic para escribir este) es bien bonito y deja un lindo mensaje... sería bueno que lo leyeran para entender un pequeño párrafo en la última parte que hace alusión a una escena de allí (En la historia de Junsu). Pueden encontrarlo en su blog, dividida en dos: Parte uno (Historias de Jaejoong-Yoochun-Changmin) - Parte dos (Historias de Yunho-Junsu).

*~.~.~.~.~.~*

Hoy, como nunca, me hallaba sentado en un café no muy frecuentado, esperando pasar desapercibido por una vez en mi vida y, de ser posible, convertirme en un mero espectador en lugar del centro de atención. Sólo por una vez.

Aunque sabía que estaba siendo inmaduro e ingrato. Después de todo, era yo quien había escogido esta vida, llena de ajetreos, fama y demás. Mi vida es cantar, y estoy realmente agradecido de haber cumplido mi sueño, y seguir aun creciendo como cantante.

Pero...

Siempre hay un “pero” ¿Verdad? Hay un precio que pagar por todo. Ser tan famoso hace que tu vida privada sea un chiste, que la gente te admire sólo por serlo, que seas engañado por personas que quieren hacerte creer que son tus amigos sólo para sacar un beneficio de ti. Sin embargo, estoy agradecido de tener verdaderos amigos como lo son mis compañeros de la academia, los demás miembros de Dong Bang Shin Ki y por supuesto, mi hermano JunHo. Aun así... ¿Por qué me siento tan incompleto?

En estos momentos lo tengo todo... Entonces ¿Por qué?

Quizás la culpa la tenga aquel sueño que tuve hace unos días.

En mi sueño todo brillaba, un brillo intenso y cálido, que me daba una sensación de lejos más agradable que la de los reflectores en los conciertos y presentaciones. Pero no era yo el que se hallaba en el escenario, no era yo a quien esas luces iluminaban. Por una vez, era atrapado por la voz de la persona que estaba en el escenario. Me sentí pleno, feliz, con deseos de animar aquella persona y a la vez de quedarme callado para disfrutar de su canto. No recuerdo con claridad que era lo que cantaba o si su tono estaba afinado o no. Simplemente me dedique a disfrutar de su canción despreocupada y cálida, como el viento de primavera. Ah... ¿Cuándo ha sido la última vez que me senté a orillas del río Han a apreciar una tibia tarde primaveral?

Sonreí para mí mismo antes de tomar un sorbo de la taza de chocolate que hace poco había ordenado. Me siento como un viejo, rememorando “los viejos tiempos” y evaluando en lo que se ha convertido mi vida...
Recuerdo que una vez fui feliz. Cuando la tuve a ella, mi primera novia. Sin embargo, es debido a esta vida que tuve que dejarla, o más bien ella me dejo para que yo pudiera seguir con tranquilidad este tipo de vida. Apuesto a que si me hubiera dado a elegir entre ella y Dong Bang Shin Ki en ese entonces, no habría podido responderle...

Incluso ahora, no puedo hacerlo.

Me distrajo el sonido de la campanilla en la puerta del local, que anunciaba la entrada de un nuevo cliente. Me llevé a la boca la última cucharada del segundo trozo Cheesecake de fresa que pedí y continué leyendo la revista que tenía frente a mí sobre la mesa, concentrándome en el artículo que dejé a medias sobre los más exitosos videojuegos del mercado.

–– Buenos días, señorita. ¿Desea una mesa?

–– Ahm... Buenos días, señora...

La voz femenina que escuché me obligó a dejar lo que leía nuevamente. Levanté la vista, prestando atención a lo que decían mientras ocultaba parte de mi rostro con la dichosa revista. He de admitir que me sentía todo un espía.

–– ¿Dígame qué desea ordenar?

–– Hum... Espere por favor...

No lograba ver el rostro de la chica que ahora estaba sentada a un par de mesas de la mía, debido a que su largo cabello negro cubría gran parte de su rostro. Sin embargo, por el tono su voz podía determinar que estaba algo nerviosa... y si tomamos su acento... ¿Sería extranjera quizás? A lo mejor tenía un poco de problemas con el idioma.

–– ¿Podría recomendarme algo del menú?

–– Pues tenemos variados postres, en realidad todos son muy deliciosas, incluso tenemos algunos extranjeros, mire...

La mesera le señaló los nombres de los varios postres de la carta, mientras la otra chica parecía aun estar un poco perdida. Se acomodó el cabello tras la oreja y finalmente pude ver su rostro por completo. Lo primero que pensé era que su rostro era... tierno. No tenía rasgos asiáticos y su piel estaba algo bronceada, una extranjera. Suspiré y decidí acercarme ayudarla, pues había un 90% de probabilidades de que no me conociera, evitándome el inconveniente de toparme con alguien que supiera quien soy.

Eh... debo dejar de andar tanto tiempo con ChangMin.

Me acerqué a las dos mujeres que conversaban y le dije a la mesera que le trajera a la chica lo mismo que a mí, evitándoles a ambas más problemas de comunicación. Esta asintió y yo aproveché para sentarme frente a la extranjera.

–– Hola, mi nombre es Kim... JaeSu ––Extendí mi mano, algo inseguro. Mentí sobre mi nombre, sí, pero creo que esto es lo más seguro. Aunque he de admitir que me falta creatividad, por alguna razón el nombre de Jae-hyung no dejaba de rondar por mi mente... bueno, eso no importa. Sólo espero que no me tome por algún tipo sospechoso; aunque tomando en cuenta que llevo una gorra, lentes de sol, un saco largo y una bufanda que cubre la mitad de mi cara, es difícil no considerarme así.

Me sorprendió, pues a pesar de todo, sonrió y estrechó su mano con la mía.

–– Han Dajeong, mucho gusto. Y gracias por ayudarme. ––Se sonrojó un poco y acomodó su cabello a un lado–– La verdad es que acabo de viajar aquí y aun me cuesta un poco seguir el idioma. Por cierto... ¿Qué pediste?

–– Hot Chocolate and Strawberry Cheesecake. ––Le respondí en inglés, esperando que entendiera mi pronunciación– ¿Está bien? Puedo pedirle que traiga otra cosa...

–– No, no, está bien. Y gracias por la traducción. ––Sonrió–– Hum... por lo de la orden... no traigo mucho dinero encima, así que...

–– No te preocupes por eso, yo invito.

–– ¿En serio? Pero... ¿Está bien?

Quizás se refería al hecho de que acabamos de conocernos.

–– Claro, velo como una forma de agradecimiento de mi parte por tu agradable compañía.

–– Eh... De acuerdo...

“Oh Dios, ¿Acabo de coquetear con ella? Se me están pegando la estúpidas manías de YooChun”

Entonces noté que sus ojos brillaban y... Oh Dios mío... ¿Acaso la he hecho llorar?

–– ¿E-Estás bien? No dije nada malo ¿Verdad? ––Estaba al borde del pánico. 

–– Eh... ––Ella reaccionó, limpiándose los ojos con el dorso de la mano–– No, no es nada, es sólo que... bueno... cómo decirlo...

Sonreí aliviado, esperando a que ella encontrara las palabras correctas para expresarse.

–– “Tú compañía me es agradable” ––Imitó en parte mi frase de hace un rato–– Lo que pasa es que... ––Dio un suspiro y prosiguió–– Me gané un viaje con todo pagado aquí con una amiga pero en cierto punto nos separamos... y explorando me perdí ––sonrió algo nerviosa.

–– Entiendo...

La mesera no tardó mucho en llegar con la orden. El resto de la mañana nos la pasamos conversando de cosas, a simple vista triviales, pero que me hicieron descubrir que no era un ser único en el universo. Le gustaban casi las mismas películas que a mí, teníamos puntos de vista muy similares con respecto a música, lo que nos gusta en una persona y muchas otras cosas más.

–– Tu hangul me parece bastante bueno ahora que hablo contigo ––Le comenté al notar que llevábamos ya dos horas conversando y hasta ahora no habíamos tenido más dificultades en comunicarnos.

–– Bueno... en realidad, no es que sea mala en el idioma... cuando me pongo nerviosa, puedo olvidarme hasta mi propio nombre ––sonrió sin quitar la mirada de la taza que traía entre manos.

–– Y... ¿Por qué estabas nerviosa?

–– Eh… eso es porque... ––hizo una pausa y noté que evitaba mirarme a los ojos, mientras apretaba con un poco más de fuerza el objeto que sujetaba–– Yo... acabo de llegar y es la primera vez que hablo con alguien coreano y por eso me pongo nerviosa.

Habló todo en un solo respiro y yo sólo atiné a reírme. Que adorable.

–– Lo siento, no quería presionarte, ni nada por el estilo.

–– No, que va. Todo está bien.

Durante los siguientes minutos, no hubo palabra alguna. Lo único que llegaba a nuestros oídos eran los murmullos a nuestro alrededor, la mesera pidiendo una orden, el sonido de cubiertos chocando contra los platos, tazas siendo apoyadas sobre la mesa, las bocinas de un par de autos en la calle, las pisadas de los transeúntes... Sin embargo, eso era lo de menos durante los 50 segundos en los que no pudimos apartar la mirada el uno del otro. Sí, por más extraño que suene, conté hasta los segundos. Tampoco sabría explicar porqué lo hice.

El contacto se cortó cuando ella bajó la mirada hacia su reloj de pulsera.

–– Debería regresar. ––Por el tono de su voz, podría decir que no quería hacerlo–– Mi amiga comenzará a preocuparse si no estoy en el hotel antes de la hora de almuerzo.

–– Ya veo... ––Aunque no lo pretendía, soné algo decepcionado–– ¿Podría acompañarte?

No lo pensé dos veces antes de preguntar, así como ella tampoco pareció hacerlo antes de aceptar.
Incluso durante la caminata, no podíamos dejar de hablar. Sentía como si hubiera estado esperando este momento desde hace mucho, y ahora estuviera recuperando el tiempo perdido. Pero también... también estaba la certeza de que quizás, la razón por la que aprovechaba estos momentos al máximo era porque sabía que no duraría mucho. Después de todo, ella tenía que irse eventualmente... ¿No?

–– ¿JaeSu? ¿Estás bien?

–– ¿Eh? ¿Por?

–– Te quedaste callado de repente...

–– Ah... no es nada. Disculpa...

–– No hay problema.

–– Bueno, según me lo describiste... este sería tu hotel, ¿Verdad?

Se mantuvo pensativa por unos instantes mientras examinaba el lugar. Entonces sonrió complacida.

–– ¡Sí, es aquí! ––Se giró hacia mi e hizo algo bastante inesperado.

Me abrazó.

–– Muchas gracias por traerme, habría estado perdida sin ti.

Alcé mis brazos y algo dubitativo, le devolví el gesto de afecto. Hacía tanto que no abrazaba a una mujer de esta manera... ni de ninguna otra. Me sentía extrañamente relajado, quizás por el abrazo despreocupado... es decir, ella no esperaba nada mí, ni yo de su parte. Este era un gesto salido de la nada, que me recordaba a los abrazos que solía recibir por parte de mi madre, cálidos y con tanto que ofrecer. Me sentía seguro y tranquilo, como cuando observaba el atardecer en el río Han.

Nos separamos, nos despedimos y...

No, no podía.

No podía dejar que se fuera así como así. ¿Por qué? No lo sé. De la nada me embargó una sensación de pánico muy parecida a la que uno tiene cuando olvida algo sumamente importante, de lo que más adelante se arrepentirá. Esto me impulsó a llamarla, pero antes de que pudiera articular palabra alguna, ella se detuvo.
Ambos nos quedamos de pie, ella a unos metros de mí dándome la espalda y yo en plena calle, de pronto sin saber que decir.

Entonces se volteó y corrió hacia donde yo estaba.

–– Disculpa, JaeSu... Pero... ––Tomó algo de aire y sonrió–– ¿Está bien si me quedo contigo un rato más?

No pude evitar sonreír.

–– Claro, no hay problema.

–– Espérame aquí, iré por unas cosas a mi habitación. Y de paso a quitarle la preocupación a mi amiga.

Asentí e hice como me pidió.

Regresó al poco rato con una chaqueta y una cartera un poco más grande. Me explicó que traía algunas “cosas para turistear” por si hacían falta y algunos bocadillos.

––Y bien... ¿A dónde te gustaría ir?

–– No lo sé... Sorpréndeme.

El resto de la tarde fue como ir al país de Nunca Jamás. Aunque pasábamos por lugares que me eran tan familiares como el patio de mi casa, al pasar por ahí con ella era como si estuviera recorriendo Seúl por primera vez en mi vida, con sólo un mapa y buen instinto. Nos detuvimos a comer a un restaurante, aprovechando para descansar de nuestro recorrido y conversar un rato más. De un momento a otro, me sentí como si hablara con una vieja amiga de la infancia a la que no veía hace años y ahora recuperábamos el tiempo perdido.

El sonido de mi celular nos distrajo. Revisé la pantalla y noté que era JaeJoong.

–– Disculpa. –Me levanté de mi asiento e hice una ligera reverencia. Necesitaba ir a un lugar más privado para contestar.

–– Sí, claro.

No me alejé mucho a una zona en la que no había nadie, pero desde la cual aun podía verla con claridad, sentada en la mesa más cercana a la puerta del lugar mientras observaba por la ventana y bebía un poco de su vaso de Soju.

–– ¿Yeoboseyo?

–– JunSu... –La voz agitada de JaeJoong comenzaba a asustarme– ¿Dónde demonios estás? ¡Se suponía que ibas a regresar hace más de una hora! Pero sobre todo ¿¡Cómo mierda se te ocurre salir y dejarnos sólo una nota!? El manager está como loco. No hizo mucho alboroto al comienzo porque tus actividades no comienzan hasta la noche, pero maldita sea, nos hemos preocupado. ¡Y Yoochun! Dios mío, ya sabes como se pone contigo. Ha entrado en modo depresivo, diciendo tonterías de que es su culpa que te estés poniendo así, que es un mal amigo y toda esa sarta de idioteces.

“Oh vaya, era eso...” Me sentí en parte aliviado, pues no se trataba de un problema mayor. Por otro lado, me preocupé por mi bienestar al llegar a casa. Con lo alterado que estaba JaeJoong bien podría darme una patada de bienvenida.

–– Aiish... Perdóname, JaeJoong. Pero de verdad no quería que nadie se preocupara. Sólo quería algo de tiempo a solas...

–– Tú... ––Por el tono amenazante de su voz podría decir que estaba listo para cometer homicidio. Esperé unos segundos, sin saber qué decir, hasta que oí un suspiro del otro lado de la línea–– ...La próxima vez, usa ese agujero que tienes en la cara llamado “boca” ¿de acuerdo?

Asentí sonriente.

–– ¿JunSu?

Oh, olvidé que no podía verme.

–– Sí, gracias JaeJoong. Te prometo que estaré a tiempo para trabajar.

–– Bien. Ahora ¿Te importaría decirme que te ha distraído tanto tiempo? ¿Acaso es una chica? –Añadió con un tono juguetón.

Y vaya que estaba en lo correcto.

–– Te lo diré cuando esté en casa.

Casi podía verlo haciendo un puchero.

–– ¿Y por qué no ahora? Tengo mucho saldo.

–– Porque ahora estoy con ella.

–– Oh. ––Rió un poco–– Bien, entonces no te quito más tiempo. Aprovecharé para decirle a YooChun que no es el fin del mundo y que estarás bien. Cuídate.

–– Dile que lo siento mucho y... bueno, cuídate tu también. Adiós.

–– Adiós.

Presioné el botón de colgar y busqué con la mirada a Dajeong. Mi corazón dio un vuelco cuando vi el lugar donde estábamos sentados... vacío.

Me acerqué a nuestra mesa para asegurarme de que no alucinaba, comprobando que no era así. Miré a los alrededores, mas no pude ubicarla.

¿Se habrá aburrido de esperarme? No lo creo, no he tardado más de cinco minutos. ¿Podría ser que se fuera a la barra de postres a ver qué comer? Lo dudo, no la veo cerca. O quizás... quizás mientras estaba distraído algún chico la sedujo y se la llevó. O peor aún... el chico que se la llevó, la condujo a un callejón oscuro donde estaba esperando algún grupo de maleantes y...

–– ¿JaeSu?

–– ¡Ah! ¡Dajeong!

No pude evitar el impulso de abrazarla. Ella me rodeó con sus brazos también.

–– ¿Estás bien? ¿Pasó algo?

–– ¿Dónde estabas?

Me observó sorprendida y luego rió un poco.

–– Sólo fui al baño. Lamento haberte preocupado.

¿Preocupado? Bueno... es que quizás exageré un poco las cosas.

–– No, no, nada de eso... ––Me reí algo nervioso, tratando de ocultar lo avergonzado que estaba. Sí que eres tonto JunSu, mostrarle este lado de ti a una chica que te...

Te...

–– Disculpen, ¿Ya se retiran? ––Nos interrumpió una mesera–– ¿Desea que le traiga la cuenta?
Observé mi reloj. Es cierto, ya casi es hora...

–– Sí, por favor.

–– ¿Nos vamos ya? ––Dajeong me observó algo decepcionada. Sin embargo, su expresión cambió rápidamente a una más alegre–– ¿Esta vez a dónde iremos?

–– Bueno... la verdad es que... ––¿Cómo decirle que tenía que dejarla para ir a trabajar? Prefería mil veces irme con ella. Pero... quedarme era faltar a mi deber, a mi palabra con la empresa, a las fans... Maldito contrato esclavizador.

–– ¿Qué sucede? ¿Te sientes mal? Si quieres puedes ir a descansar, no te preocupes por mí.
El tono de genuina preocupación en su voz me hizo querer decirle toda la verdad. Pero no lo haría... al menos no ahora.

Además, aun tengo un poco de tiempo. Llegaría corriendo a la SM, pero lo lograría.

–– Debo ir a trabajar... pero antes iremos a otro lugar.

–– Ya veo... ¿A dónde iremos?

–– Cuando lleguemos lo verás ––Sonreí. Era también la hora perfecta para ir allí.

Pagué la cuenta del restaurante –Pese a las objeciones de Dajeong sobre dividirla– Y nos marchamos del lugar. Tomamos un taxi, y conforme llegábamos, le pedí que cerrara los ojos.

–– ¿Por qué? ––Sonrió–– ¿Vamos a tu base secreta o algo así?

–– No, no eso, es que...

–– ¡No me digas! ¡Me vas a raptar y-y luego...!

–– ¡NO! Dios santo, ¡Claro que no,  nada de eso!

–– Calma, calma. ––Me decía entre risas.

–– Muy graciosa me resultó usted, señorita.

–– Lo siento ––Comenzó a tomar su propio consejo y a calmar sus risas.

–– Sé que quizás suene algo extraño, y que quizás no debería pensar en preguntarte esto hoy que recién nos conocemos, pero... Dajeong, ¿Confías en mí?

–– Sí. ––Me sorprendió al contestarme tan rápido y sin duda alguna.

–– Bueno, pues entonces cierra los ojos por favor.

Dio un suspiro e hizo lo que le pedí.

–– De acuerdo.

–– No hagas trampa o nos vamos directo a tu hotel.

–– Entiendo, entiendo.

En cuanto llegamos al lugar la ayudé a bajar del auto, guiando sus pasos con cuidado y llevándola de la mano hasta donde quería llegar. Durante el camino me preguntaba si faltaba poco, que le diera una pista de la sorpresa. Obviamente, sólo le respondí “espera y verás”.

Para muchas personas, esto sería el tipo de cosas que uno compartiría con su pareja... bueno, de seguro parecíamos una. Y tenía una sensación en mi corazón que me decía que así es como debería ser.

Aun recuerdo como las nunas estilistas a veces conversaban sobre el amor a primera vista. Algunas decían que era imposible, que no podías enamorarte de una persona con sólo verla o topártela un día por ahí, que hacía falta conocerla para no terminar con cualquier persona extraña. Otras, decían que había una teoría que probaba que bastaba con el olor para encontrar tu pareja ideal. Por último, había un par que aseguraba que para todos nosotros hay una persona predestinada, y que algún día, al encontrarnos con esta, de sólo verla sabríamos que es la persona que estará con nosotros por el resto de nuestras vidas.

A mí me gustaría creer en la última opción. Es lo único que puede explicar todo lo que siento estos momentos.

Finalmente llegamos. Hice que apoyara ambas manos en la baranda frente a nosotros, mientras colocaba un brazo alrededor de sus hombros. Comenzaba a enfriar.

–– Abre los ojos.

Delante de nosotros estaba el gran río Han, dándonos una demostración de variados colores mientras el sol se ocultaba en el atardecer. Una vista que hasta ahora no había compartido con nadie más que mis amigos.

–– Esto... es...

No hay palabras para explicarlo ¿verdad? Como lo que siento.

–– Realmente, no puedo explicártelo. Decir que es “hermoso” suena muy poco...

–– Lo sé.

–– Gracias... ––Se volvió a mirarme–– Gracias por traerme aquí, JunSu...

Sonreí y le acaricié la mejilla con mi mano izquierda. Comencé a inclinarme hacia ella...

Y entonces me di cuenta.

–– No te dije en ningún momento que ese era mi nombre.

Me alejé un poco, algo sorprendido. Entonces, ¿Ella sí sabía de mí? Habría la posibilidad de que tan sólo fuera una coincidencia. Quizás habría visto algún póster o algo mientras paseábamos... o alguien me habría reconocido en el restaurante y se lo habría dicho.

–– Lo sé. ––Me sonrió algo triste–– Lo siento, JunSu, de verdad no quería mentirte. Supe desde que te acercaste en el café que eras tú. Xiah JunSu.

¿Debería estar molesto? ¿Decepcionado? ¿Debería sentirme engañado? Creo que no tengo el derecho. Después de todo, yo le mentí también. Y así como yo tuve mis razones, ella ha de tener las suyas.
Tomé algo de aire, y pregunté.

–– ¿Por qué no me dijiste nada?

–– Sabía que si te decía que te conocía, quizás te hubieras sentido... no sé, cohibido conmigo, por ser una fan. Y quizás nunca habrías salido conmigo. Además... yo realmente quería conocer mejor a Kim JunSu, no Xiah.

Asentí ligeramente. Entiendo perfectamente a lo que se refiere, y en cierto punto, le estaba agradecido por interesarse en y no en mi yo artístico. Recordando, me di cuenta que nunca me habló nada de Dong Bang Shin Ki.

–– ...Y bueno hay algo más. Como verás, soy extranjera. Mi verdadero nombre es Allyson, y la razón por la que te di un nombre coreano es porque es más fácil de pronunciar.

Realmente, es difícil enojarse con alguien que tiene una expresión tan inocente.

–– ¿...Estás molesto?

–– No, no. ––Me apresuré a asegurarle–– Sólo... algo sorprendido.

Nos quedamos en silencio por unos instantes hasta que ella habló.

–– Vine aquí a ver su concierto. No esperaba encontrarme contigo... ––Me explicó–– Aunque tenía la esperanza de que fuera así. Sabes, antes me gustaba ChangMin ––Sonrió–– Pero luego, me di cuenta que me gustabas tú. Es extraño, pero desde el principio siempre encontraba similitudes entre ambos que me sorprendían más y más cada vez... Una vez, también soñé que estaba en un escenario. Cantaba para muchas personas, pero eso no me importaba. Podía verte en el público claramente, escuchando atentamente toda mi canción... y eso me hizo muy feliz.

“Ese sueño... ¡Se parece al mío!” La sorpresa de mi rostro debió haberla asustado, porque al instante comenzó a balbucear nerviosa.

–– ¿JunSu? ¡L-lo siento! ¡Debo sonar como una acosadora o algo así, esa no era mi intención, de verdad! Lo único que quería era pasar algo de tiempo contigo es todo...

Bajó la mirada y pude notar que sus ojos brillaban. Soy un idiota.

Alcé su rostro con ambas manos y apoyé mis labios contra los suyos. Podía sentir la calidez de sus lágrimas deslizándose por mis manos, mientras su boca temblaba. Besé su labio inferior y luego el superior, esperando que me correspondiera, hasta que finalmente lo hizo.

Y era ahora que volvía a sentirme vivo otra vez.

Podía recordar con claridad el porqué elegí la música en vez de al fútbol. El porqué me esforzaba tanto todos los días, y sobre todo... el porqué nunca, nunca dejaré de ser parte de Dong Bang Shin Ki.
Porque amo la música, que mi corazón se acelere así como ahora, mientras canto en un gran escenario junto a las personas que amo –mis mejores amigos–, amo la sensación de mis cuerdas vocales cuando vibran junto con la música para crear una melodía que llegará a los corazones de miles de personas.

–– Allyson... canta para mí.

Ella sonrió.

–– Sólo si cantas tú conmigo.

Yo le devolví la sonrisa.

–– De acuerdo.

You’re my melody 너를연주할게i> On & On, and on & on & on
노래 삶의 사운드트랙
인생의 무댈 밝혀주는 너를 사랑해 불러줄래 나의 노래
It’s your love your love 내게 사랑을 들려주던
그댄 나의 리듬 삶의 선물
항상 곁에서 아름다운 꿈이 되어줘 불러줄래 나의 노래...


• ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ • 

–– JunSu... hasta que al fin llegas. ––JaeJoong lo recibió con un golpecito en la espalda, cosa que era mucho mejor que la patada que esperaba el menor.–– Y ¿Cómo te fue?
 
–– Bien... pero estoy muerto. ––Se desplomó en el sofá de la sala, cerrando los ojos en el proceso–– ¿Los demás?
 
–– Durmiendo. Bueno, al menos ChangMin y YunHo lo están. YooChun está componiendo en el estudio. Ya sabes como es cuando “le llega la inspiración” ––El mayor rió y se dejó caer al lado de JunSu.
 
–– Hm...
 
–– Y ahora... ¿Me contarás de esa chica?
 
–– Mañana JaeJoong... estoy muerto ––Movió su mano de arriba a abajo, como quitándole importancia al asunto.
 
–– Pero mañana estaremos ocupadísimos ––Hizo un puchero–– Ya sabes que es el concier... ¿Qué pasó con tu anillo?
 
–– ¿Eh?
 
–– Ese que te regaló ya sabes quién. El de plata.
 
–– Oh, sí... ––JunSu abrió los ojos, quedándose mirando el techo por unos instantes, con una sonrisa tonta en la cara.
 
–– ¿Y bien? ––JaeJoong se cruzó de brazos impaciente. Sabía que JunSu no era de perder cosas como esa. Él tenía su regalo bien guardado, después de todo, no todos los días alguien así  te obsequiaba algo.
 
–– Se lo di a quien estaba predestinada para mi.
 
–– ¿Pero cómo...?
 
–– ¿...sé que es ella? No lo sé con certeza ––La sonrisa imborrable de su rostro se volvió de pronto más gentil–– Sólo puedo sentirlo.
 
JaeJoong suspiró.
 
–– Supongo que nuestras vidas están llenas de cosas inexplicables, ¿verdad?
 
–– Y me alegro que así sea.
 
–– ¿...La volverás a ver?
 
–– Sí. Mañana. Luego ella viajará y probablemente no nos veamos en mucho tiempo... pero ten por seguro, que lucharé para no perderla como pasó con ella.
 
El mayor del grupo sonrió.
 
–– Entonces... ¿Te no unirás a mi y a Yoochun en la demanda?
 
–– Eso tenlo por seguro.


“No voy a perderla. Sólo por una vez en la vida...
Seré egoísta como nunca lo he sido. Sólo por ella.” 

Fin.

martes, 6 de noviembre de 2012

Contra el Tiempo


Título: Contra el Tiempo
Pareja: YunHoxJaeJoong
Rating: PG-13
Género: Romance/Drama
Resumen: Sólo tienen unas horas antes de que amanezca, antes de que el poco tiempo que comparten se consuma, antes de tengan que volver a separarse sin saber dentro de cuánto tiempo se reencontrarán, si es que llegan a hacerlo.

Nota: No le pongo R18 porque no es tan explícito lol aun no me manejo bien con eso de los ratings. Este fic lo hice para un concurso... es el más reciente que tengo (del mes pasado nomás XD) me pregunto si se notará la diferencia con los otros... ¿Habrá alguna diferencia en el estilo?¿Alguna mejora o falla? bueno se los dejo a juzgar. Gracias a la gente que se ha suscrito ;u; 6 personas es más gente de la que me esperaba en el primer día del blog XD (soy una pobre miserable LOL) gracias ♥ les quiero ♥

*~.~.~.~.~.~*

Un error. Eso era lo único que hacía falta para desencadenar una serie de desgracias que caería sobre ambos, sacando a relucir uno de sus muy contados encuentros a escondidas del mundo que ahora olvidaban en los brazos del otro.

Un ronco suspiro con el nombre de Yunho escapó de unos carnosos labios que no tardaron en ser atrapados por los del dueño de dicho nombre. Las fuertes manos del moreno exploraron la piel clara sin pudor alguno, arrancando gemidos de placer del mayor cuando las caricias tocaban áreas demasiado sensibles.

–Jaejoongie… ¿Me extrañaste? –El tono infantil en la voz del líder no iba para nada con el ambiente sensual de aquel momento, por lo que Jaejoong no pudo evitar reír un poco.

–Ni un poquito. –Sus palabras, dichas en un tono juguetón, hicieron que el otro formara un puchero con sus labios.

—Mentiroso.

De repente, Jaejoong se sintió a sí mismo ser casi prácticamente empotrado de espaldas contra la cama del cuarto, con un muy serio -y cabe mencionar, bastante sexy- Jung Yunho trepando por encima de su cuerpo. El mismo que ahora le señalaba la prueba de su mentira.

–Tu cuerpo es más honesto que tú, Jaejoong-hyung

Mierda, lo excitaba tanto que le dijera hyung.

Y entonces todo se aceleró. Yunho prácticamente le arrancó la ropa, besando, lamiendo y mordiendo por donde pudiera, mientras el mayor trataba de llevar su paso, o más bien intentaba tomarse su tiempo. Bien era cierto que no tenían más que unas horas, pero quería disfrutar esto al máximo, puesto que no tenía idea de cuándo se podrían volver a encontrar. De si alguna vez los descubrirían y si es que todo terminaría.
Jaejoong siempre tenía miedo.

–Yun-Yunho… –intentó detenerlo con sus brazos, y al no lograrlo su voz fue más firme, pero tranquila—Yunho...

– ¿Qué sucede? –Un miedo pasó por los ojos del moreno. Un miedo que siempre tenía. Que un día, durante uno de sus encuentros, Jaejoong le dijera que no quería verlo más. Que había encontrado a alguien que no necesitara esconderse para estar a su lado y que no era necesario tener estos pequeños encuentros nunca más. Que ya lo había superado y que lo suyo había… terminado.

Por eso él se mantenía siempre lo suficientemente alejado de las noticias y blogs. Si tenía que enterarse, prefería que fuera de la boca del mismo Jaejoong.

–Sé que no tenemos tiempo, pero… –mordió su labio inferior, desviando la mirada, lo cual ponía más nervioso a Yunho –…quiero que... me… –el sonrojo visible en las mejillas del mayor denotaba que le avergonzaba lo que iba a decir; y si bien aquello le parecía de lo más adorable, porque después de todos sus encuentros Jaejoong aun sentía vergüenza y era a Yunho al único que le mostraba aquello, el moreno no se sentiría del todo tranquilo hasta que terminara de hablar.

– ¿Es que me vas a pedir hacer un trío con Junsu?

– ¡No!

Yunho soltó una sonora carcajada ante la rotunda negación y el marcado sonrojo en el rostro indignado del mayor. Bien era cierto, eso de los tríos nunca sería cosa de Jaejoong, era demasiado posesivo como para compartir sus encuentros íntimos con alguien más.

–No seas idiota, Yunho. Sólo quería pedirte que fueras más lento…

– ¿Lento?

–Sí, ya sabes… –Jaejoong sujetó los bronceados hombros sobre él con fuerza, nuevamente evitando la curiosa mirada de Yunho–…quiero que te tomes tu tiempo tocándome. Que me mimes y que hagas y digas todas las cosas cursis que solías decirme cuando comenzamos a salir. Bueno a acostarnos. Sabes a lo que me refiero.

Era el turno de Yunho para que se le colorearan las mejillas, mientras recordaba todas las frases que había soltado al mayor antes, durante o después del sexo.

“No hay nadie más hermoso en la Tierra que mi Boo en este momento.”
 
“Siempre estaré para protegerte, Jaejoongie.”
 
“Si vas a ponerte meloso con alguien, hazlo sólo conmigo. No quiero tener que hacerle daño a quien se atreva a acapararte demasiado.”
 
“Casados o no, Jaejoong siempre será mío. Mío para amar para toda la vida y más si se me permite.”
 
– ¿…en serio te gustaba todo eso?¿No te parecía vergonzoso?

–Si no me gustara no te lo pediría. Ser cursi es parte de ti, además… –Acercó sus labios, tomando a Yunho por el rostro, para darle un corto beso– Tus cursilerías me hacen sentir especial. Me hace sentir que de verdad me haces el amor y lo que tenemos no es sólo sexo.

–Mira ahora quien es el cursi –Yunho sonrió y se abrazó a Jaejoong, quedando ambos de lado, dejando sus manos acariciar su espalda perezosamente– No seas tonto, Jaejoong-ah. Yo siempre te he hecho el amor, desde la primera vez.

–La primera vez estábamos ebrios, Yunho.

–Eso no significa que no te amara entonces.

Jaejoong sonrió, como hace mucho no lo hacía. Su sonrisa iluminaba sus ojos, y la expresión de Yunho no era para nada diferente. Con cuidado, dejó sus labios explorar el níveo cuello del mayor, arrancándole suspiros de placer acompañados de suaves risitas.

–También me gustaba... cuando me tomabas de la mano.

– ¿Hmm? –Continuó su exploración por la clavícula tentando la posibilidad de dejar una pequeña e inexplicable marca en aquella zona.

–Yunho, no. –El mencionado recibió un golpecito en la cabeza para quitarle semejante idea– Sé lo que piensas, y tú sabes que a mí me gusta usar el pecho descubierto. –No cedió ni ante el puchero del líder, quien al verse derrotado sonrió y continuó su descenso con besos cada vez más húmedos.

–Me refería... A que desde que éramos trainees... hmm... –Su espalda se arqueó  ligeramente al estar aquellos labios casi rozado su cadera– …te gustaba tomar mi mano de la nada y caminar conmigo a donde fuese... o abrazarme porque sí. Aunque esas cosas fueron desapareciendo con el tiempo.

Yunho alzó el rostro para verlo a los ojos, mientras sus dedos delineaban la marca de su pelvis.

–Jaejoong-ah...

El tono en su voz fue serio y firme mientras se alzaba para atrapar aquellos tentadores labios con los suyos nuevamente, en un corto y casi casto beso.

–Te prometo que algún día esto cambiará. Y cuando eso pase, no me va a importar estar en plena rueda de prensa. –Una mano intrusa comenzó a dar placer a Jaejoong masturbándole, forzándole a gemir tanto por el placer que le ocasionaba tan súbita acción– Voy a comerte la boca como si mi vida dependiera de ello.

El movimiento de aquella mano era lento pero agresivo, por lo cual el mayor se sujetó de los hombros de Yunho. Relamía sus labios, mordía el inferior, cerraba los ojos y dejaba escapar roncos suspiros acompañados ocasionalmente de gemidos en un tono más agudos. El líder de los que antes fueron cinco observaba embelesado esta imagen, grabándola en su memoria para tenerla presente cuando el objeto de su amor y deseo no estuviera a su lado.

–Eres mi perdición, Jaejoong. Mi total y completa perdición.

Giró la mirada. Se acercaban las cuatro de la mañana. Al lado del reloj en la mesa de noche estaba lo que Yunho había comprado para ese momento, unos condones y una botellita de lubricante. Todo lo había planeado él, el día, la hora, el lugar... sólo había tenido que mandar un mensaje desde aquel celular viejo, cuyo único contacto era “Boo”, y desde aquel momento todo fue bien.

Decidió apresurarse un poco más y dar uso a la pequeña botella.

Jaejoong se abrazó al cuello del menor, tratando de relajarse mientras lo preparaban para una intrusión mayor en su cuerpo. Esperaba el momento con ansias, repartiendo besos en la piel morena a su disposición, respirando aquel aroma que era tan de Yunho y embriagándose con él, deseando nunca alejarse de él tanto tiempo como para olvidar aquello. Ni eso, ni cómo se sentía ser abrazado por esos fuertes brazos, esa respiración cosquilleando su piel o la curva de sus labios cuando sonreía.

Abrió su boca para gemir, pero  tan sólo se oyó un débil sonido gutural. Su espalda se curvó, pegando aun más si fuera posible a los cuerpos ahora unidos. Yunho le canturreó bajito una melodía de alguna de sus canciones mientras una de sus manos acariciaba su espalda baja con gentileza, como siempre hacía para relajarlo en aquel momento.

Y cuando sus bocas se unieron, el rítmico vaivén comenzó.

Era como hacer un dueto. Sus voces se complementaban en distintos tonos y a diferentes volúmenes… sus miradas jugaban la una con la otra, a veces rehuyéndose, otras buscándose. Ambos pares de manos pasaban por la piel del otro como si trataran de expresar a través de ellas lo que no salía con las palabras. Y ambos cuerpos se movían en un compás que sólo ellos dos conocían.

–Yunho… Yunho… –Jaejoong sostuvo su rostro, atacando con sus propios labios a los de su novio con algo de dificultad debido a la intensidad de sus movimientos. Y Yunho se perdía en aquella voz, aquel calor, aquella estrechez, aquellos ojos, aquel aroma tan de Jaejoong... se perdió en aquel amor.

–Te amo tanto... –Se sintió a punto de colapsar en más de un sentido, por lo que se sostuvo con todas sus fuerzas al cuerpo del mayor mientras lo embestía una y otra vez con más y más fuerza– Nn...nunca me olvides Jaejoongie… nunca.

–Yunho... –Nunca había sentido tantas ganas de golpearlo y de besarlo al mismo tiempo ¿Cómo podía él ser tan tonto? Él único capaz de atraparlo había sido él. Simplemente no podía cansarse... no podía dejar la adicción que sentía por Jung Yunho–...si te enamoras... de alguien más... te voy a odiar.

–Jamás. Jamás. –Repetían ambos, haciéndose una promesa mutua, un compromiso que sellaron con sus labios y un intenso gemir por ambas partes al verse sus sentidos nublados por el intenso orgasmo. Ambos cayeron rendidos, recostándose uno al lado del otro. Aun cuando recobraron algo del sentido de la realidad, la euforia del momento los hizo abrazarse, tratando de no olvidar el calor, aquella sensación tan efímera de felicidad de aquel momento.

Giró a ver el reloj nuevamente. Faltaban 30 minutos para que lo fueran a recoger. Horas más tarde, Jaejoong saldría del lugar y aunque lo vieran, Jung Yunho no habría estado nunca allí.

–Yunho...

Cuando se volteó a ver a Jaejoong, lo primero que vio fueron aquellos grandes ojos brillar por las lágrimas que luchaban por no caer. Él lo sabía, sabía que tenía que marcharse pronto.

–Sssh… Jaejoongie... –Oyó su propia voz quebrarse. No había palabras de consuelo que pudiera decir que ninguno de los dos hubiese oído ya.

Fue entonces que la melodiosa voz de Jaejoong resonó en toda la habitación, aun algo afectada, pero dulce como siempre.

– En mi alma y corazón... El amor aun me intriga, es extraño para mí... pero cariño... quiero dártelo todo, aunque tan sólo pueda hacerlo en mis sueños...

Hubo una pausa y Yunho sonrió, cantando lo que venía luego.

–* Mi corazón esta así, y el tan sólo cuidar de ti... me hace dar las gracias, soy tan feliz... aun si no tengo ya más...

–Tu amante por siempre seré... –continuó Jaejoong, esforzándose por esbozar una sonrisa.

–Lo seré... –Yunho le acompañó, acariciando el sedoso cabello del mayor con delicadeza.

– Y cuando en mis brazos estés, el tiempo voy a detener...

–El tiempo voy a detener...

–Para así quedarnos juntos... –Hubo una pausa, en la que una solitaria lágrima escapó de los hermosos ojos almendrados mientras mostraba una de sus manos, tratando de mantener la sonrisa que tanto le había costado formar en el proceso.– ...Yongwonhi?

–Yongwonhi... –Yunho lo imitó, mientras sentía su propio rostro humedecerse. Entrelazó sus dedos con los de Jaejoong y se mordió los labios para no llorar más. Sería fuerte. Ambos tenían que serlo.

Volvieron a empezar la canción, cantando hasta que finalmente Yunho tuvo que marcharse. A enfrentar una realidad en donde volver a estar junto a Jaejoong era algo incierto y cada vez costaba más mantener la esperanza.

Mientras, Jaejoong se quedaba viviendo en un mundo del cual Yunho ya no formaba parte.

Sin embargo, ambos lucharían. No podría ser de otra forma, porque ninguno estaba dispuesto a renunciar a su otra mitad.

Fin.

*Letra de Hug traducida y adaptada por la autora. Al final “Yongwonhi” significa “Por siempre”
(Así de cursi y ghei es esta autora :'D ♥)

lunes, 5 de noviembre de 2012

Simples Caricias [03/03]


Título: Simples Caricias
Pareja: JunsuxYunHoxJaeJoong
Rating: R18
Género: Romance/Comedia
Resumen: Las "sutiles" muestras de afecto entre los miembros de Dong Bang Shin Ki no les era raro o incómodo. No era que fuese normal, pero era algo que entre ellos simplemente, no era raro. Hasta el momento en que JaeJoong y JunSu comenzaron a competir por las atenciones de U-know YunHo...

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*~.~.~.~.~.~*

Cap.03: Tócame...

Estaba en mi habitación. JunSu y JaeJoong se miraban cómplices, al mismo tiempo que yo les observaba confundido, sentado sobre mi cama. Ambos me dieron una mirada que se sintió profunda y dominante, lo último dado a que estaban de pie frente a mí. Me sentía nervioso, por alguna razón emocionado... y luego temeroso... ¿Pero de qué? ¿Qué podrían hacerme ellos? ¿Me iban a hacer algo? ¿Para qué me habían traído a mi habitación y cerrado la puerta con llave? 

Jae se acercó y susurró algo al oído de JunSu, quien asintió y comenzó a buscar en los alrededores del lugar. Iba a reclamar, cuando JaeJoong me obligó a ponerme de pie y sentarme en la silla frente al escritorio.

– ¿Qué es todo esto?

– Shh... –Posó un dedo sobre mis labios, mientras se sentaba en mi regazo– Ya verás Yunnie... te gustará... y mucho... me susurró esto último al oído, estremeciéndome con su tibio aliento y su lengua, que no tardó en comenzar a recorrer mi cuello. De vez en cuando podía sentir sus labios rozando, besando y succionando en aquella zona tan sensible en mí. Levanté mis manos, apoyándolas en sus hombros. No sabía si quería empujarlo para que se detuviera o acercarlo para atrapar sus labios con mi boca. Al parecer, JaeJoong inconscientemente escogió obedecer mi segundo deseo y no tardó en presionar sus labios contra los míos, lamiendo, succionando... hasta lograr que cediese y dejara a su lengua explorar el interior de mi boca.

– Hmm... Yunnie... –Me encantaba el tono en su voz al pronunciar mi nombre– Tócame...

– Me temo que eso no será posible –podía sentir la voz de JunSu y su cálida respiración en mi nuca, ¿En qué momento se había movido hasta allí?

Ahora Jae atrapaba mi boca nuevamente, mientras que JunSu deslizaba la yema de sus dedos por mis brazos, fingiendo retirar una prenda invisible -puesto que sólo estaba en shorts- Hasta llegar a mis muñecas. Sin darme tiempo a reaccionar, mis manos eran atadas firmemente con una tela larga y suave al respaldo de la silla, imposibilitándome hacer movimiento alguno. Cuando iba a abrir mi boca para protestar, JaeJoong y su lengua se apoderaron de ella; mientras que JunSu lamía y besaba mi cuello, subiendo hasta la quijada.

De pronto mis labios eran libres, pero no dije nada.

El verlos tan cerca de mi rostro, besándose de una manera tan hambrienta mientras que las manos de ambos vagaban por mi espalda y mi torso desnudo... era demasiado. Eso sin contar que las caderas de Jae se frotaban constantemente con las mías.

– Esto... no está... bien... –hablé con la poca cordura que me quedaba.

– ¿Acaso... –Una de las manos de JunSu se hizo espacio entre la pelvis de Jae y la mía, mientras susurraba y lamía mi lóbulo– ...no se siente bien?

Tanto Jae como yo gemimos al sentir a JunSu tocarnos. Ahora mi “problema entre piernas” era más evidente, y no fui el único en percatarme de ello.

- Su... el líder-shii ya está bastante duro –Aun cuando sabía perfectamente que se dirigía a JunSu, su mirada nunca se apartó de la mía- Creo que ya podemos comenzar... 

“¿Comenzar? ¿Comenzar qué? ¿No habían comenzado ya?”

– Pero, Jae –se quejó en un tono infantil– Yo aun quiero...

Sin dejarle replicar más, JaeJoong se apoderó de sus labios nuevamente, esta vez logrando un beso más hambriento, mientras se levantaba de mi regazo y jalaba a JunSu hacia él. No tardaron en toparse con mi cama y caer sobre ella, puesto que estaban tan concentrados en comerse la boca el uno al otro y despojarse de la ropa que llevaban encima, no notaron el dichoso mueble. O al menos, eso creía yo.

Mordí mi labio inferior cuando vi esta vez a Jae introducir su mano dentro de los bóxers de Su, dejándome apreciar algo que jamás pensé que vería: El rostro de Kim JunSu haciendo muecas de placer. Su lengua pasaba continuamente sobre sus labios, lo cuales mordía de vez en cuando, mientras que Jae -que ya le había quitado la dichosa ropa interior- se encargaba de masturbarlo. No pude más que sentir envidia... Mi propia erección comenzaba a ser dolorosa y no tenía forma de aliviarla. Oía con claridad los gemidos cada vez más agitados de JunSu, a los que ahora se le unían los de Jae, que se había colocado sobre él para tomar con una mano ambos miembros y frotarlos entre sí. Estaba posicionado de tal manera que no había forma de que me perdiera de ningún detalle de lo que hacía.

Levanté la mirada algo abochornado por la excitación hacia el rostro del mayor del grupo, que parecía tener su atención en mi desde hace un buen rato. Su mirada era penetrante y llena de deseos insatisfechos... que de seguro pronto se encargaría de saciar. Se relamió los labios de una forma tan sensual que hacía el dolor en mi entrepierna cada vez más insoportable.

– Joongie... –Su nombre en forma de gemido escapó de mi boca. Aun no entendía cómo había llegado a esto... todo fue tan rápido.

Hero se sonrió y detuvo sus atenciones al cuerpo de Xiah. Se agachó lentamente sin dejar de mirarme, sacó su lengua y con la punta de esta acarició uno de los pezones erectos de JunSu, quien por supuesto no dejaba de gemir. Comenzó a descender por su torso dejando un trecho de saliva por donde pasaba.

Mi vista prestó toda su atención a las expresiones del menor. El lado tierno de JunSu y su linda carita eran lo que más me gustaban de él. Ver este lado tan... sensual de Xiah era demasiado excitante, más aun las deliciosas muecas de placer, provocadas nada más y nada menos que por Kim JaeJoong, quien ahora se hallaba con la cabeza hundida entre las piernas de Su. Bastó que un profundo gemido abandonara su garganta para saber lo que pasaba: Ahora Jae masturbaba a JunSu, mas no con sus manos, sino con su boca. Aquel erótico agujero, bordeado por carnosos labios que guardaba una muy lasciva lengua en su interior.

– Dios... hyung... mmhg... ¡Ahh!

Necesitaba tocarme. O que alguien me tocara. Mejor aun, necesitaba tocar y ser tocado por ellos. Podía imaginarme tanto succionando el sexo de JunSu, como recibiendo las atenciones de la boca de JaeJoong en mi endurecido miembro. Maldita imaginación y maldita la cosa que ataba mis manos.

Pude ver a JunSu mirarme por un instante, mientras se relamía labios y su expresión se contraía al sentir una succión más fuerte por parte de JaeJoong, y gemí junto con él.

Forcejeé todo lo que pude.

Nada.

Mordí mi labio inferior frustrado, mientras juntaba y frotaba mis piernas en un vano intento de darme placer. Podía sentir ya mis bóxers humedecerse con el pre-semen.

Y aun nublado por la tremenda excitación que me abrumaba, trataba con todas mis fuerzas de centrar mi atención en esos dos, que avanzaban rápidamente de nivel. Ya se encontraba Jae introduciendo dos de sus dedos dentro de JunSu. Los gemidos llenos de deseo y necesidad no dejaban de resonar en la habitación, e incluso podía oírme a mí mismo soltar alguno que otro gruñido, no del todo involuntario.

Aquellos largos y humedecidos dedos dejaron la estrecha cavidad del menor cuando este comenzaba a dar indicios de estar cerca al orgasmo. JaeJoong se aseguró de voltearse y poner a JunSu sobre su regazo, justo frente a mí, dándome una buena vista del delicioso trasero del menor y su dura erección.

Me regaló una lujuriosa mirada antes de relamerse los labios y...



Oh dios...



El miembro de Jae entraba y salía de JunSu al mismo tiempo que movía mis piernas en un pobre intento de masturbación. Lo gritos y gemidos de JunSu me estaban volviendo loco, eso sin mencionar los de JaeJoong.

– ¡Hm...! ¡Jun... Su...! Ahh –Sus jadeos y gemidos no le dejaban hablar con propiedad– No sabes cómo... ¡Ahh! Deseaba probarte... –sus manos se deslizaron desde la cintura hacia abajo, apretando y masajeando las nalgas del menor, dándome de vez en cuando una mejor vista de la penetración.

JunSu no podía emitir otro sonido que no fueran denotaciones del inmenso placer que sentía. Ayudaba a Jae con sus embestidas, dejándose caer sobre él con cada vez más fuerza. El sonido de sus pieles chocando era cada vez más intenso.

El mayor susurró algo al oído del menor y lamió su lóbulo. Él sólo atinaba a aumentar el volumen de sus gemidos.

El final estaba cerca.

Yo no podía soportarlo.

Los necesitaba demasiado. Necesitaba terminar con esta dulce agonía o moriría de placer en cualquier momento.

– Maldita... sea... –Mis muñecas comenzaban a arder, luego de varios intentos de liberarme y romper lo que sea que me atara. Probablemente alguna sábana, a juzgar por la textura de la tela. Mi desesperación crecía.

Y ocurrió.

El magnífico orgasmo, que había causado los más sensuales gritos de placer que haya oído jamás...

Gritos... con mi nombre en ellos.

– ¡¡YunHo!!

Ninguno de los dos dejó de mirarme en ningún momento. Yo tampoco podía apartar la mirada de ellos, y fui testigo del derrame de JunSu entre su abdomen y el Jae, al igual que el del último en el interior del menor, pese a que no podía verlo. Mis jadeos de desesperación y su respiración agitada era lo único que se oía ahora.

Cuando ambos recuperaron el aliento, JunSu fue el primero en levantarse y acercarse a mí, Jae no tardó en unírsele. Pude ver con claridad el semen del último deslizarse por entre las piernas del menor.

Mordí mi labio inferior.

– Ahora es tu turno, líder-shii... –JunSu apoyó ambas manos sobre mis rodillas, dejando nuestros labios a pocos milímetros de distancia. Aquellas manos se movieron hacia el borde de mis shorts, bajándolos lo suficiente como para liberar mi adolorida y húmeda erección. Mientras tanto, pude oír a Jae soltar una risilla a mis espaldas.

– Veo que te has esforzado en liberarte, Yunnie~ -sus dedos rozaron mis muñecas. Ardía. Probablemente de tanto forcejear con la dichosa tela me había quemado con esta, y apenas ahora sentía el dolor.

– No te preocupes –El mayor del grupo desató mis manos, dándome  una pequeña sensación de alivio– Te lo compensaremos... –Tomó mis manos y pude sentir su lengua rozar la piel lastimada, como queriéndola curar con su saliva.

– JaeJoong... ¡ah! –Los labios de JunSu me interrumpieron, pero no precisamente posándose en los míos. Más bien, se encontraban ahora atendiendo mi necesitado órgano entre las piernas. Bajé la mirada y me encontré con la suya, atenta a mis expresiones, quizás para deducir si lo estaba haciendo bien.

“Sí, JunSu. Lo haces muy bien...”

La lengua de Jae se hallaba ahora deslizándose entre los dedos mi mano derecha. La izquierda, que hace poco descubrí era libre, se dirigió inmediatamente al cabello de JunSu, acariciándolo, enredándose en él, jalándolo para que fuera más profundo...

– ¡Ah... mm...! –JaeJoong, de pie a mi lado, había tomado los dedos que se había rehusado a liberar para darles otro tipo de "atención" si se le puede decir así. Hacía que uno de ellos, el más húmedo, se presionara contra su entrada hasta forzalo en su interior.

– Yunnie... otro más... –Se apoyó a duras penas en la silla donde yo estaba sentado, mientras se mordía el labio inferior– Date prisa... necesito sentirte dentro...

El cosquilleo bajo mi abdomen se intensificó por sus palabras y expresión necesitada. Casi me sentí terminar, más aun porque JunSu había dado un succión particularmente fuerte, como tratando de alejar mi atención de JaeJoong.

Me recliné sobre la silla y cerré los ojos “Así que... quieren mi atención ¿eh?”

Introduje otro dedo, tal como Jae me lo pidió, ganándome como recompensa un sensual gemido con mi nombre en él. Hice a ambos dedos entrar y salir de su cuerpo, cada vez logrando más profundidad en el mayor, sacándole suspiros y jadeos en el acto. Pude notar que sus piernas temblaban, por lo que tuvo que apoyarse en la silla y en mí para no caer.

Mi atención regresó casi al instante a JunSu, levantándolo de la posición en la que estaba para atrapar sus labios en un desesperado beso. Resentí la falta de atención en mi erección, pero necesitaba sus labios con los míos. Aunque sus manos se encargaron de terminar el trabajo de su boca, ayudándome a acabar en un magnífico orgasmo.

– ¡Mfgh... JunSu! Ahh...

Me tomó poco tiempo recuperar el aliento... y perder permanentemente mis shorts. JunSu lamía mi cuello y usaba la yema de sus dedos para jugar con mis pezones. Mientras, las paredes del interior de Jae apretaban mis dedos cada vez con más fuerza. Introduje un tercer dedo en él, relamiéndome los labios al sentir los suyos gimiendo desesperadamente sobre la piel de mi cuello. Estaba cerca, podía adivinarlo por la forma en que se contraía su interior... así que retiré mis dedos bruscamente, antes de que ocurriera nada. Di un beso en la mejilla de JunSu y lamí sus labios, antes de tomar a JaeJoong y prácticamente lanzarlo sobre la cama, sin perder ningún instante en posicionarme sobre él. Mi miembro comenzaba a recuperar su rigidez.

– ¿Ansioso, Líder-shii? –Relamió sus labios mientras yo tomaba sus manos y las colocaba sobre su cabeza.

– Tanto como tú, quizás... –Bajé una de mis manos e introduje tres dedos en su interior nuevamente, para seguir jugando con él. Necesitaba vengarme por lo de hace un rato.

– ¡Ah! –Arqueó su espalda– YunHo... ya no quiero mmm... tus dedos... –Entrelazó ambos brazos alrededor de mi cuello y me acercó lo suficiente para morder mi labio inferior– Te quiero a ti... penetrándome hasta hacerme gritar...

– Lo sé –Sonreí, presionando con más fuerza mis dedos hasta tocar cierto punto en su interior, arrancándole un gemido particularmente más fuerte– Pero tendrás que esperar igual que yo...

Rápidamente retiré mis dedos de su interior y usé la misma tela que me retenía momentos antes -la cual tomé sin que lo notara-, para atar las manos de Jae a su espalda.

– ¡Yunnie~! –Me reclamó con un tierno puchero adornando su rostro.

– Lo siento, Boo –Atrapé sus labios en un nuevo beso antes de alejarme– Es lo justo.

JunSu, que había estado observándome todo el tiempo, me sonrió y se acercó para apoyar su mano en mi nuca y jalarme hacia sus labios. El beso no duró mucho, pues se separó para ponerse detrás de mí y comenzar a repartir besos sobre mi cuello. Observé a Jae con la mirada fija en nosotros, intentando acercarse...

– Nn-Nn –Negué con un dedo índice– Quédate ahí... o no habrá... premio...

El mayor del grupo frunció el ceño e hizo un puchero nuevamente, mas aceptó la orden. Comenzaba a entender de qué iba este juego...

Mientras, JunSu aprovechó para apoyar mis manos sobre la cama y se movía contra mí, fingiendo la penetración. Podía sentir su dureza, al mismo tiempo que sus dedos viajaban desde mi pecho hasta mis caderas, explorando por donde veía conveniente. Mis constantes jadeos pasaron a ser gemidos cuando se puso a la altura de mis nalgas, masajeándolas en el proceso, antes de separarlas y rozar su legua con mi entrada. Al principio me resultaba incómodo, más no pasó mucho tiempo antes de que se volviera placentero. Llegó un punto en el que su lengua casi entraba y salía de mí, siendo acompañada luego por sus dedos. Dos de sus dedos entraban y salían de mi interior rápido y sin compasión. Yo sólo atinaba a gemir y mantener mis ojos sobre Jaejoong, que no dejaba de relamerse y morder su labio inferior, mientras que juntaba sus piernas en un intento de frotar su erguido miembro.

– Mngh... JunSu... date prisa... Necesito a Yunnie... ¡ahora! –El rostro de Jaejoong era hermoso, sonrojado por la excitación, su cuerpo perlado de sudor y en su vientre aún quedaban restos de Xiah.

– Déjame cumplir tu parte del trato... –Añadió un dedo más en mi interior, sobresaltándome con la inesperada invasión– Y entonces podrás hacer lo que quieras...

º~.~º

“Te ayudaré a conseguir a YunHo... pero será de los dos”
“¿Tienes un plan, JaeJoong?”
“Claro que sí, JunSu. Pero... habrá condiciones. Pon las tuyas primero”

“Yo quiero la primera vez de YunHo”
Sonrió.

“Me parece justo. A cambio yo quiero tu primera vez”

º~.~º

No entendía de lo que hablaban, en estos momentos era imposible tener un pensamiento racional en mi mente que no involucrara sexo.

JunSu retiró sus dedos y me animó a subir sobre la cama.

– Tengo una idea... que les gustará a ambos –Sonrió el menor– Jaehyung, recuéstate. YunHo, ve y ponte sobre él.

Ambos hicimos lo que nos pidió, y cuando iba a ponerme sobre Jae, JunSu me detuvo.

– YunHo... desata a Jae primero... le será muy incómodo si sigue así ¿No crees? –Hice lo que me pidió y JaeJoong sonrió satisfecho– Ahora, ponte en cuatro.

Entendí perfectamente lo que planeaba. Sonreí de lado y mientras JunSu se posicionaba detrás de mí, yo tomé las caderas de Jae.

– Espera... –Sentí su miembro rozarme por detrás. Se inclinó sobre mi espalda y susurró– No lo hagas hasta que yo te lo diga...

Asentí. Por una vez durante todo el tiempo que estuve en el grupo, era relajante sentir a alguien más tomar el control.

Grité.

Había entrado en mí de una sola vez, disculpándose y diciendo que mientras más rápido lo hiciera, más rápido terminaría el dolor. Y tenía razón, no tardé mucho en acostumbrarme y desear más...

Su cuerpo y el mío chocaban una y otra vez de forma errante, hasta que logramos mantener un ritmo. Por otro lado, JaeJoong aun no era atendido, y su mano se encargaba de complacerlo hasta que llegara el momento.

– Mierda... JunSu, deja que me tome de una vez... por favor... –Jae sabía perfectamente de la orden que me había sido dada, pese a que sólo me la habían susurrado.

– Hm... YunHo... ¿Quieres tomarlo? –Embistió con más fuerza– ¿Quieres estar dentro de él? –Se separó de mí y entró con fuerza, arrancándome un gemido casi grito– ¿Lo deseas?

JaeJoong abrió sus piernas y continuó masturbándose, gimiendo mi nombre cada vez más fuerte– YunHo... por favor... Yunnie... Yun... ¡ah!

Aparté su mano y tomé la otra también, colocando ambas sobre su cabeza como hace un buen rato.

– Sí... quiero entrar en él.

Casi podía imaginar la sonrisa en el rostro de JunSu.

– Entonces hazlo.

Sin esperar más, tomé las caderas de JaeJoong y seguí el ejemplo del menor, penetrándolo de una sola vez.

– ¡Oh por Dios, YunHo! –Arqueó su espalda, mientras que JunSu y yo recuperábamos el ritmo perdido cuando él se detuvo para que yo pudiera entrar en JaeJoong.

Los tres llenamos de gemidos la habitación, moviéndonos de tal forma que cada vez que JunSu entraba en mí, yo entraba con más fuerza en JaeJoong, y sus caderas se encontraban con las mías, aumentando profundidad en la unión. La velocidad aumentaba, la temperatura se elevaba, el sonido de nuestras pieles húmedas chocando y nuestros gemidos era cada vez más intenso, al igual que la sensación placentera creciendo en nuestro interior.

– ¡Hm... YunHo...! eres tan... ¡ahh...! oh Dios...

– ¡YunHo! Más rápido... más... ¡Por favor! ¡ah! Mierda... te siento tan dentro...

– Jaeboo... eres tan... Dios... –mordí mi labio inferior- ¡Hmm...! JunSu... más... fuerte...

JaeJoong se sujetaba con fuerza de mis hombros, mientras que JunSu enterraba sus dedos en mis caderas. No duraría mucho.

El primero en venirse, con un gemido particularmente alto, fue JunSu. Podía sentir su calidez esparcirse en mi interior, causándome una excitación más grande, de ser posible. Esto me hizo embestir a Jae con más fuerza y desesperación, llegando al punto de hacerle gritar, como momentos antes me había pedido. Llegué al tan ansiado orgasmo, vaciándome en el interior del mayor, disfrutando cada segundo del maravilloso momento. Jae no tardó en seguirnos, apretando las paredes de su interior y sacando de mí hasta la última gota de semen.

Los tres caímos rendidos, uno al lado del otro. Cerré los ojos y sentí una sonrisa estúpida apoderarse de mis labios, debido a la endorfina liberada en tan excitante ejercicio físico. Me sentí bastante agotado, e imaginé que a los otros dos les pasaba lo mismo, así que les hice meterse bajo los cobertores para dormir un rato antes de la dichosa cena. JunSu y JaeJoong se acurrucaron en mí, causando que mi sonrisa se agrandara. Con un brazo rodeé a JunSu y acaricié su espalda, mientras que con el otro abracé a JaeJoong mientras jugaba con su cabello. “Supongo que esta vez tendremos que pedir pizza. Espero que Changmin no se queje.” reí un poco ante el pensamiento y me dejé llevar por el sueño.

º~.~º

ChangMin estaba en la puerta del departamento tratando de sacar sus llaves del bolsillo de su mochila. El tener cinco libros de historia en el brazo no estaba ayudando.

– ¡Yah! ¡ChangMin ah!

El mencionado detuvo sus acciones y buscó con la vista a quien lo había llamado.

– YooChun-hyung –Sonrió– ¿Asumo que vienes del centro comercial? –Señalo con la mirada las bolsas y paquetes que traía su compañero de habitación.

– Exacto –Le devolvió la sonrisa– ¿Necesitas ayuda con eso?

– Creo que tú necesitas más ayuda que yo, hyung –señaló con la mirada la cantidad de bolsas y paquetes que YooChun traía en mano.

– Déjame, yo abriré la puerta –Dejó todas sus cosas de lado para sacar sus llaves y abrir la dichosa puerta que los dejaría entrar al departamento.

ChangMin suspiró.

“Claro, pude haber dejado los libros de lado. No debo estudiar tanto, está comenzando a afectarme”

Una vez estuvieron dentro, fueron sorprendidos con un silencio increíble.

– ¿Habrán salido los demás? –Min dejó sus libros sobre la mesa y su mochila sobre una silla.

– No lo creo... iré a ver a la cocina, quizás JaeJoong esté cocinando algo –Se dirigió al lugar no muy convencido, pues ni siquiera se oía un cortar de verduras o hervir de agua.

– Yo revisaré los cuartos –El menor inició su búsqueda en la habitación que compartía con YooChun. Luego pasó por la de sus dos mayores. Nada. Entonces asumió que quizás estarían en la habitación del líder. Se acercó y al girar la perilla... esta no cedía.

– ¿Está asegurado? –Alzó una ceja algo incrédulo. ¿Para que cerraría su hyung la habitación? Nunca lo había hecho antes, ni cuando necesitaba absoluta privacidad. Sacó su llavero del bolsillo y sonrió– Sabía que una llave maestra me serviría algún día...

Introdujo la llave y la giró, logrando que la perilla cediera. Abrió la puerta con cautela.

– ChangMin, ¿Encontraste alg...?

– Shh. –El menor le cubrió la boca– Mira.

Allí en cama del líder estaban los tres desaparecidos, JunSu con medio cuerpo sobre el líder y JaeJoong siendo abrazado por el mismo, descansando de lado. Los tres desnudos.

Abriendo un poco más la puerta, con mucho cuidado de no hacer ruido, ChangMin entró a la habitación y se dispuso a buscar algo en la cómoda frente a la cama de U-know.

– ¡ChangMin! ¡¿Qué haces?! –Susurró aterrado. La mirada de Micky iba y venía del menor del grupo a los tres dormilones, con mucho nerviosismo.

El menor salió de la habitación y cerró la puerta, otra vez con mucho cuidado, poniéndole el seguro nuevamente para que no se dieran cuenta de su intrusión.

– ¿Qué tienes ahí? –YooChun señaló con curiosidad lo que traía entre brazos. Min se lo mostró al instante, con una sonrisa traviesa pegada al rostro.

– Sabía que era buena idea dejar una cámara en la habitación de YunHo-hyung.

*~.~.~.~.~.~*