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domingo, 11 de noviembre de 2012

Venganza


Título: Venganza
Pareja:YunHoxJaeJoong
Rating: R18 (Violencia y contenido sexual)
Género: Romance/Tragedia
Resumen: Yunho es consumido por el deseo de venganza a ese primo que le quitó a su primer y único amor. ¿Qué hará cuando se dé cuenta que se ha enamorado del hijo de la persona que más odia y la que más amó?

Nota: Les advierto que hay una gran diferencia de edad entre Yunho y Jaejoong aquí, además de menciones de violación y algo de contenido sexual, si algo de esto les afecta absténganse a leer, no quiero traumar a nadie xD (Aunque en realidad no hay nada muy explícito creo yo... pero por si las dudas.)

*~.~.~.~.~.~*

Tenía apenas doce años cuando la vi por primera vez.

Aquella hermosa mujer de larga y ondeada cabellera rubia, como tejida de hilos de oro que destellaban a la luz de sol. Ojos claros del color puro del mismo cielo. Labios carnosos y rojizos, cuyo color atraía como la manzana roja que alguna vez obligó a Adán y Eva a cometer el pecado original.

Era un ser celestial, un ángel que atrajo a un niño como lo era yo en aquel entonces. Ella sólo había vivido dieciséis primaveras. Dieciséis puras e inocentes primaveras, que al convertirse en dieciocho, le fueron arrebatadas por un hombre.

Uno... que no era yo.

La había amado desde el momento que puse ojos en ella, hasta que dio a luz al primer hijo de ese hombre.

Jung JiHoon.

Mi amado primo. Aquel que me había enseñado el arte de tocar el piano, como si de una dulce y delicada mujer se tratara.

Ahora sabía en quien se había inspirado para enseñarme de tal forma.

Él era conocedor del gran sentimiento que embargaba mi corazón, de lo mucho que sentía por ella... Aun así, la reclamó como suya.

El día de la boda, pude retener mis lágrimas lo suficiente como para preguntarle.

– ¿Por qué?

JiHoon sonrió triunfante y acarició mi rostro.

– Porque soy el indicado para tener su corazón –Se alejó unos pasos y me observó– Un niño de catorce años jamás podría complacerla como lo haría un hombre como yo.

Nunca me había sentido más infravalorado. Más humillado. Más destrozado.

El sentimiento fue peor aun cuando me enteré que ella había muerto unos meses luego de dar a luz.

La dejó morir.

Y mi venganza llegaría. Aunque me tardase la vida entera en fraguarla y realizarla.

Quince años después...

Ya era ahora un hombre rico. El imperio comercial, heredado de mi padre, sólo crecía y prosperaba con el pasar de los minutos, gracias a mí.

Jung YunHo ya no era más un niño inocente e ingenuo. Era ahora un reconocido comerciante, conocedor y experto en reconocer las más finas especias existentes del planeta. A mis veintiocho años, era llamado “joven prodigio”.

Supongo que los sucesos de mi juventud, incluida la prematura muerte de mi padre, lograron acelerar mi madurez y absorción de conocimientos.

Ahora me hallaba frente a la casa de mi “amado” primo. Aquel que no sólo se contentó con quitarme a la mujer que amaba; sino que también la alejó de mí, mudándose con ella y su hijo recién nacido a París, miles de kilómetros lejos de la Corea que nos vio nacer. Según los doctores, ese viaje sería una de las causas que determinó la muerte de ella...

Mordí mi labio inferior. El odio sólo se incrementó con los años.

Una sirvienta me hizo entrar al lujoso salón central, donde me rogó esperara al señor de la casa. Acepté, entreteniéndome por el momento observando lo que adornaba esta hermosa estancia. Sillones de terciopelo, hermosas pinturas que había tenido el deleite de observar tan sólo en libros sobre arte moderno, numerosos adornos del oro más fino, y como obviar el ostentoso candelabro que colgaba del techo, al cual tampoco podía faltarle imágenes de pequeños e inocentes ángeles revoloteando alrededor.

Que contraste con el dueño del lugar. ¿Acaso cree que rodeándose de falsos seres celestiales puede conseguir el perdón de Dios?

O en todo caso, ¿Mi perdón?

Me arrebató a la persona que más amaba, cuando yo había confiado en que él me ayudaría a estar por siempre con ella.

Pero no, él se mofaba de mí y sonreía a mis espaldas, seduciendo como una víbora traidora con su venenosa lengua, mi primer y único amor.

– ¿Señor? Disculpe... ¿Se siente bien?

Al volver la mirada, por un momento creí revivir las mismas sensaciones que tuve en mi juventud, cuando mis ojos encontraron por primera vez el amor.

Cabello dorado. Ojos celestiales. Piel blanca y notablemente suave al tacto. Labios carnosos y atrayentes.

¿Sería el espejismo de un amor no consumado?

– ¿Cuál es tu nombre? –No pude evitar sonreír al ver semejante belleza. La pureza reflejada en sus ojos me atrapaba por completo.

– Creo que es de buena educación presentarse antes de hacer tal pregunta, señor.

Mi sonrisa sólo se agrandó. Con cada palabra que salía de entre sus labios, me cautivaba más y más.

– Lo siento, –Contuve mi deseo de acariciar una de sus tiernas mejillas, e hice la reverencia pertinente a cualquier saludo formal– Mi nombre es Jung YunHo. Ahora, ¿Sería tan amable de revelarme su nombre?

El ángel frente a mí dejó escapar una ligera risa, cubriéndola al instante con su mano derecha. Todo lo que hacía era simplemente adorable.

– Yo soy Kim JaeJoong. –Estiró su mano, ofreciéndome la oportunidad de comprobar la suavidad de su piel al tacto, al tomarla y acercarme a besar el dorso de la misma, como era costumbre saludar a cualquier dama de clase. Aunque no pude evitar preguntarme el porqué de su atuendo tan masculino.

La sorpresa en sus ojos ante mi acción, me hizo dudar por un momento. ¿Habría sido demasiado atrevido hacer eso?

– ¿Q-qué está haciendo? –retiró su mano de la mía, protegiéndola con la otra casi al instante. El tono rosado de sus mejillas se intensificó.

– Saludo a una dama como es debido. –Le respondí con una sonrisa, tratando de calmar su timidez– Lamento si le molestó de alguna forma.

– Me temo que está en un error, yo no...

– ¡Ahh! ¡Querido primo! –Aún en su voz podía sentir el tono de superioridad. Aquella misma superioridad con la que me había mirado hace tantos años, en aquel fatídico día en que tomó lo mío como suyo.

Me abrazó, como si de verdad me quisiera. Bien, le dejaré pensar que el sentimiento es mutuo.

– ¿Cómo has estado? –Se alejó de mí, posando sus sucias manos sobre los hombros de mi ángel.

Mí ángel... ¿desde cuándo? Quizás desee que fuera así desde el momento en que sus ojos conocieron los míos.

– Bastante bien, en realidad –Le respondí– Y al parecer, los años han sido bastante benévolos contigo, no has cambiado nada.

– Diría lo mismo, pero ¿Cómo negar la evidente madurez del pequeño YunHo? –Sonrió– Ya no tan pequeño, claro esta. Te has vuelto todo un hombre.

– Gracias.

– Veo que ya conociste a mi hijo –La expresión en mi rostro se volvió dubitativa, y entonces, temí que quizás...

– ¿Tu hijo?

– Así es. Kim JaeJoong. –Me sonrió el desgraciado– Le dejé el apellido de su madre. Después de todo, habrás de recordar que su familia es más influyente que la nuestra.

Ahora comprendía todo. El repentino ajetreo de mi corazón al verlo, su sorpresa cuando mis labios tocaron el dorso de su mano... el renacer del sentimiento que creí muerto en mi corazón con tan sólo una mirada suya...

“Dios, es la viva imagen de su madre. Es...”

Simplemente, hermoso.

*~.~*

Mi estancia en París se prolongó más de lo que hubiera esperado. Y no era precisamente contra mi voluntad, sino más bien todo lo contrario.

Tenía planeado hasta el más mínimo detalle.

Gracias a la hospitalidad de JiHoon fui capaz de permanecer en la misma casa que mi pequeño ángel, JaeJoong. Todas las mañanas nos encontrábamos en la mesa del desayuno, y conversábamos de cosas triviales, aunque eso no me importaba. Ver su sonrisa mientras hablaba, me daba más satisfacción que una conversación con el más culto de los profesores de la universidad en la que había estudiado. Las largas caminatas en los extensos y bellos jardines de la mansión no podían ser más placenteras y relajantes, puesto que su compañía bastaba para llenarme de dicha por completo.

Por primera vez en muchos años, me sentía vivo de nuevo.

*~.~*

Había pasado un mes desde que llegué a París, y aunque deseaba abusar de la hospitalidad de JiHoon, era necesario buscarme otro hospedaje para que mi plan resultase.

“Sólo unos meses más... y entonces sabrás, JiHoon, lo que es el verdadero dolor.”

– ¿Tío? –JaeJoong asomó su dorada cabeza, tímidamente, por la puerta de mi habitación– ¿Ya te marchas?

– Me temo que sí, Joongie –Terminé de acomodar algo de ropa dentro de la maleta, cerrándola al fin. Luego volví la mirada hacia la puerta, sonriendo– Ven aquí.

Le indiqué que se sentara a mi lado sobre la cama– No me iré de París, sólo me hospedare en otro lugar. –Acomodé algo de su cabello detrás de su oreja, aprovechando la acción para acariciar su mejilla– Prometo visitarte seguido, ¿sí?

– Pero, tío... –silencié sus labios con un dedo. Como me hubiera gustado hacerlo con los míos.

– Te he repetido hasta el cansancio que puedes llamarme YunHo cuando estemos solos... –Mi mano regresó a descansar en su mejilla. Sufrí un ligero estremecimiento al sentir su rostro inclinarse hacia el toque, como buscando más cariño. No queriendo defraudarlo, le acaricié ligeramente, sintiendo luego el calor de una de sus manos sobre la mía.

– ¿No te gusta estar conmigo? –Me observó con tristeza– No quiero que te vayas. Sin ti, mi padre es insoportable –Detuvo mis caricias para sostener mi mano entre las suyas– Desde que llegaste, sentí como si llegara el sol a mi vida. Sin ti, todo volverá a ser monótono, aburrido y triste...

– JaeJoong, ¿Cómo no habría de gustarme tu compañía? –Me dejé sonreírle un momento– Créeme, que el conocerte ha sido uno de los mayores placeres de mi vida. Pero como te vuelvo a decir, es necesario que mude más cerca de la oficina de exportación. Mis horarios han cambiado y no puedo hacer nada al respecto. Sólo darte mi palabra, de que no dejaré de visitarte cada vez que el trabajo me lo permita.

– YunHo... ¿Me prometes que asistirás a mi fiesta cumpleaños?

– Claro que estaré allí. No todos los días mi JaeJoong cumple quince años...

Mi JaeJoong.

Mi respiración se detuvo por un momento. “¿En qué demonios estaba pensando?”

Observé expectante, esperando pacientemente una reacción por parte de JaeJoong. Tan sólo alzó la mirada y sonrió.

– ¿Tu JaeJoong?

– Sí, mi JaeJoong –Jugué con su cabello, esperando que se lo tomara a broma y no lo malinterpretara.

– No veo dónde dice tu nombre –Miró dentro de su camisa, como si buscando alguna marca que lo hiciera mi posesión. Sonreí aliviado, y decidí seguirle el juego.

– No veo necesario que lo lleves escrito. Después de todo, eres mi sobrino. –Mi sonrisa se agrando al ver su rostro de fingida molestia– Está sobreentendido que eres mío.

– En ese caso... tú también eres mi YunHo. Eres mi tío y por lo tanto, está sobreentendido que eres mío. –Sonrió de lado, dejando su aire de inocencia por un momento, haciendo que se viera más... sexy.

 “No tienes idea de la gran tentación que eres para mí, JaeJoong ah.”

– Bien, chico listo, me parece justo.

– Señor Jung. –Una de las sirvientas tocó la puerta– Su transporte ha llegado.

– Muchas gracias, en seguida voy. Mande a llamar a alguien para que lleve mi equipaje, por favor.

– En seguida, señor.

La mujer se retiró y entonces mi atención regresó a mi joven sobrino.

– Bueno Joongie, creo que ya es...

Se lanzó a abrazarme antes de que pudiera terminar la frase. No dijo nada, pero podía sentir su respiración agitarse, como si estuviese conteniendo las ganas de llorar.

Bien era cierto que no nos veríamos como antes, pero al menos estaríamos en contacto una vez a la semana. Y no me iría del país, no hasta completar mi venganza. Aún así... pareciera haber dejado una fuerte impresión en JaeJoong.

Una sonrisa curveada se abrió paso en mi rostro mientras acariciaba su cabello.

Todo va marchando a la perfección.

*~.~*

La fiesta de cumpleaños se estaba celebrando en uno de los salones de fiesta más lujosos y con los mejores jardines. Aunque claro, JiHoon nunca hubiese podido costearlo, ya que su negocio de vinos iba decayendo debido a una plaga que le había costado más de la mitad de sus viñedos. Y evidente, como el buen tío que soy, no podía permitir que mi querido sobrino tuviera una fiesta mediocre, así que me ofrecí a ayudarle a pagarla. Claro está, nadie debía enterarse, pero eso era lo de menos.

– JaeJoong ah, creo que has bebido demasiado...

Luego del discurso y la ceremonia principal, JaeJoong se desapareció junto con algunos amigos suyos. Obviamente, lo seguí.

– Cierra la boca, YooChun. –Reí al ver como golpeaba torpemente el hombro de su amigo– Puedo beber más de lo que todos ustedes juntos... harían... ¡Una noche!

Se puso de pie indignado, y se hubiera ido de bruces al suelo, de no ser porque salí de mi escondite y lo atrapé antes de eso.

– ¿Yun...Ho? –Abrió los ojos, sorprendido al verme allí. Sus amigos imitaron la acción.

– Park YooChun, Kim JunSu y Shim ChangMin... ¿O me equivoco?

Los tres chicos palidecieron. Si sus padres se enteraban de esto, de seguro les esperaba un castigo ejemplar.

– No se preocupen –Sonreí– No diré nada de esto a sus padres. Sólo vengo a llevarme a mi sobrino, que al parecer ya ha tenido suficiente.

El trío asintió y agradeció por no revelar su pequeña travesura. JaeJoong me pidió no llevarlo a casa, puesto que su padre se enfurecería al verlo en ese estado. Accedí a su pedido, y en vez de eso lo llevé al lugar donde me estaba hospedando.

Después de todo, no tenía intención alguna de llevarlo a casa desde un principio.

*~.~*

Sabía que esto pasaría cuando llegáramos.

– JaeJoong ah...

Lo que no me esperaba, era una iniciativa por parte suya.

A penas cruzamos la puerta de mi habitación alquilada, el menor se había lanzado sobre mí, estrellando bruscamente sus labios con los míos. Me besaba con desesperación, como si la vida se le fuera en ello. Por un momento había dudado... temí por él, temí su reacción al día siguiente... puesto que el beodo ahora era él y no yo.

Entonces recordé que el odio es algo normal para las personas como yo. Para las personas que no piensan en nada más que vengarse.

Aunque por esa noche, sólo quería pensar que tenía el amor que había perdido hace tantos años... el amor que nunca llegué a saborear como ahora.

Me incliné para profundizar aquel beso tan necesitado, puesto que la diferencia de altura le hacía imposible a JaeJoong hacerlo, aunque se apoyara en las puntas de sus pies. Acaricié su cabello como siempre lo hacía, notando al instante como sus manos luchaban por liberarme de lo que vestía.

– Joongie... ¿De verdad... quieres...? –Alcé su mentón obligándole a mirarme a los ojos. Algo en mí aún no estaba satisfecho con todo esto.

– YunHo ah... –Tomó entre sus manos a aquella que le había forzado a levantar la mirada– No estoy ebrio. –Acercó mis dedos a sus labios, besando dos de ellos para luego lamer un tercero– Y... –Deshizo los pocos botones que cerraban su camisa, dejándola luego caer al suelo– Sé que me has deseado desde hace mucho... –Atrajo mis dedos a su pecho, haciéndoles tocar uno de sus rosados y erectos pezones– Mucho tiempo...

Un suspiro escapó de entre mis labios, dejándome llevar por el rubio frente a mí.

– Yo también te he deseado, YunHo... –sujetó el cuello de mi camisa y me atrajo hacia la cama, obligándome a recostar sobre ella mientras él trepaba sobre mí, colocando sus piernas a ambos lados de mi cuerpo. Se inclinó y dejó sus labios rozar tímidamente mi oreja mientras susurraba– No sabes cuánto he esperado... cuántas noches sin sueño he gemido tu nombre, con la esperanza de algún día sentirte, como aquellas veces en que mis dedos reemplazaban tu sexo... preparándome para ti.

Con cada palabra que dejaban sus labios, lograba provocarme más y más. Ya podía  sentir el dolor en mi entrepierna, del miembro sumamente endurecido que rogaba por estar dentro de JaeJoong.

Relamí mis labios, dejándome llevar por momento, dando libre albedrío a mis manos y mis deseos.

No tardamos en estar ambos desnudos, admirando nuestros cuerpos como si esa fuera no sólo la primera, sino la última vez.

Y probablemente, lo sería...

– Ahh... Ahh... YunHo... –Sentí sus dedos enredarse en mi cabello, mientras mi lengua acariciaba uno de los pequeños bultos de carne en su pecho y estimulaba su sexo, agitándolo hasta lograr obtener unas cuantas gotas de su esencia.

– YunHo... no puedo... ahh... te quiero en... ¡Ahh! –Interrumpí sus palabras introduciendo un dedo en su interior, moviéndolo para expandir la zona que pronto marcaría como mía. El segundo y el tercero no tardaron en seguirle.

- JaeJoongie... Dime cuánto me deseas... –Mis dedos no dejaban de entrar y salir cada ves más bruscamente de su interior, siendo ayudados de vez en cuando por las caderas de Jae.

– Hmm... Tanto... tanto que... moriré si no me tomas... por favor... ¡YunHo!

Me apoderé de sus labios nuevamente, mientras me abría paso en su interior. JaeJoong no dejaba de gemir mi nombre, casi gritándolo cuando estuve completamente dentro de él. Era una sensación tan placentera, tan relajante, tan aliviante... casi como si la última pieza de un rompecabezas finalmente estuviera en su lugar, encajando perfectamente, logrando armar la figura perfecta. Me sentí completo y complementado.

Aunque JaeJoong no sea ella...

Al menos él... será mío.

– ¡H-Hm! ¡Yun-nHo! ¡Más...! ¡Ahhh!

“Es una perversión ¿verdad? El amarte y desearte tanto.”

– Jae... –lo abracé con fuerza, aumentando el ritmo de las embestidas, mientras él saltaba sentado en mi regazo– Dime... ahh... ¡Dime que me amas!

– ¡YunHo...! ¡YunHo, ahh! –Besó mis labios con fuerza antes de responder– ¡Te amo! Hmm... YunHo... ¡Te amo más que mi vida!

Seguimos así, unidos, gimiendo nuestros nombres, disfrutando del placer de complementarnos hasta que finalmente, acabamos juntos.

– Yo también te amo, JaeJoong ah...

*~.~*

Lo primero que vi al despertar por la mañana fue su brillante cabellera rubia, iluminada por los cálidos rayos solares de la nueva mañana. Acomodé su cuerpo con cuidado, quitándolo de encima mío para dejarlo dormir cómodamente a mi lado en la cama. Una vez me aseguré de que seguía durmiendo, me levanté de la misma y caminé hacia una cómoda cercana, sin importarme mi desnudez, para sacar algo de allí. Un objeto que me aseguraría lo que estaba buscando durante tanto tiempo.

Regresé a cama y me dediqué a observar al menor. Tan tranquilo... tan inocente... -sonreí ante el pensamiento. Vaya inocente- y tan vulnerable...

Lentamente, acerqué un hermoso puñal de oro, finamente tallado, a su garganta. Bastaba con presionar un poco y moverlo hacia un lado para terminar con su vida. Para realizar mi venganza.

Que frágiles somos los humanos.

Y que fáciles de manipular por nuestras propias emociones.

Finalmente, ahora le devolvería el favor a mi querido primo. Le arrebataría lo que más ama, así como lo hizo conmigo. Tanto el corazón de JaeJoong, como su vida, son míos ahora. Y JiHoon nada puede hacer...

– ¿YunHo ah...? –Murmuró, abriendo los ojos lentamente– Buenos días...

– Buenos días...

– ¿...Qué haces?

Aquella pregunta... ¿Por qué removía mi conciencia con tanta fuerza? Sólo su voz me había detenido de realizar mi cometido... y ahora me hacía dudar.

¿Por qué? ¿Por qué tengo que verla a ella en él siempre? Hasta sus voces son igual de gentiles, sus miradas tan cálidas y llenas de amor...

– Te entrego tu regalo –Si más fuerzas para sostener el arma, se la entregué a JaeJoong. Después de todo, muy dentro de mí siempre supe que no podría matarlo. De ser así...

– Es hermoso... –Acarició la empuñadura, dejando a sus dedos deslizarse por su diseño elegante y curvilíneo– Gracias YunHo... me has dado más de lo que alguna vez he tenido en la vida...

– ¿A qué te refieres?

– Me has amado, YunHo. –Abrazó su nuevo regalo contra su pecho desnudo, ignorante de que pudo haber causado su muerte– Eso... ni mi padre lo ha hecho, a pesar de todas las veces que me lo ha predicado mientras me usaba de reemplazo de mi madre...

Sorpresa, no era una palabra que alcanzara a describir lo que sentía en este momento. Acaso... ¿Acaso JiHoon abusaba de su propio hijo? Quizás por eso... por eso JaeJoong no quería que me fuese de la mansión... conmigo ahí, JiHoon no se atrevería a tocarlo.

– Quieres decir que... Jae, tú...

– Debo irme –Informó, poniéndose de pie al instante, dejando de lado el puñal para que no le estorbara al vestirse– Gracias, YunHo. Gracias... por todo.

“Gracias por amarme, aunque fuese a través del recuerdo de mi madre.”

*~.~*

Finalmente había tomado una decisión. Me llevaría a JaeJoong conmigo, lejos del monstruo de JiHoon. Aunque mi propósito original era matarlo... no me veía capaz de arrebatarle la vida a él... mi segunda oportunidad de amar.

“Además, pronto JiHoon estará en bancarrota. Lo más probable es que pierda la razón y cometa suicidio al enterarse de que no sólo perdió su dinero, sino a su hijo también...”

Sonreí ante tal pensamiento. ¿Cómo se mataría ese desgraciado? Se colgaría de algún árbol quizás... ¿O usaría su pistola? A lo mejor prefería cercenarse las venas...

Entré a la casa de mi primo, recibido por un increíble silencio. La sirvienta, que me encontré de salida, me dijo que el señor les había dejado a todos este día libre para pasarlo con su hijo. Le agradecí por la información y por dejarme pasar. Entré lo más rápido que pude, temiendo lo peor.

“JaeJoong ah...”

Prácticamente lancé mis cosas a un lado y emprendí la búsqueda por todo el lugar. No estaban en las habitaciones, ni en la sala, ni en la cocina... tampoco el comedor. Visité todos los sitios posibles dentro de la casa, encontrándola tétricamente vacía, obligándome a desesperarme cada vez más.

Finalmente, me detuve en la puerta del patio a tomar aire. Necesitaba oxígeno en el cerebro para ordenar mis ideas, aunque pensamientos cada vez más horribles se cruzaban por mi mente. Si su padre se enteró de lo que sucedió entre nosotros... -aunque eso sería casi imposible- siendo él, quien abusaba de JaeJoong... Sólo Dios sabe lo que ese maniático pudo hacerle ahora.

Alcé la vista, notando no muy lejos de mí el invernadero que JaeJoong y yo visitábamos cada mañana. El único lugar donde no había revisado.

Corrí lo más rápido que pude, y al llegar desaceleré mis pasos. La puerta estaba abierta, y no había sonido alguno. Por un momento pensé en irme, puesto que no habría nadie allí... pero sólo por si las dudas, entré a revisar.

Plantas de todos los colores, especies de lo más hermosas... La luz del sol iluminaba la bella estancia.

Mi cuerpo se congeló por un instante al notar algo en el suelo. Una mano... y un charco rojo y denso a tan sólo unos diez pasos de donde estaba. Podía oír con claridad ahora una débil pero agitada respiración.

– ¿J-JaeJoong?

Me acerqué con cuidado, logrando ver mejor aquella mano... adulta.

Lo que vi me dejó sin palabras.

JaeJoong estaba arrodillado, contemplando el cuerpo de su padre que yacía muerto en el suelo. Una muerte causada por incontables cortes que deformaron su rostro y numerosas puñaladas por todo el cuerpo. El rostro de Jae, que no mostraba emoción alguna, estaba salpicado de sangre y sus ropas eran ya de un total color rojo. Estaba demasiado concentrado en calmar su respiración como para notar mi presencia.

– JaeJoong... –Estaba completamente histérico por dentro, sin embargo temí que si gritaba, lo alteraría–JaeJoong... ¿Estás bien?

Lentamente giró su rostro en dirección mía. Hasta entonces no había notado la daga que tiró al suelo en ese mismo instante. La que yo le había regalado.

– Yu...nHo... –Su voz temblaba y salía casi en un susurro– Lo intentó otra vez... Sabes... pero esta vez fue diferente... –Recogió nuevamente el arma y la abrazó– Tú me protegiste...

Me acerqué, arrodillándome a su altura, para abrazarlo. Era demasiado joven como para haber cometido semejante acto criminal. Giré la vista al cuerpo a mi lado... era algo demasiado grotesco, quizás más de lo que su alma lo fue en vida.

– Ja... e...

Podía percibir el frío del mismo metal ahora en mis entrañas. El dolor aumentaba por segundos, y la sangre que brotaba de la herida aumentó cuando retiró de mi cuerpo bruscamente aquel puñal. Cubrí con mis manos el lugar herido, tratando de detener el flujo de sangre mientras llevaba mi mirada a los ojos de JaeJoong, preguntando un silencioso “¿Por qué?”

– Tu venganza ha terminado, YunHo... –Mi sorpresa aumentó al enterarme de que él sabía de mis intenciones– Y un hombre que vive para vengarse... no puede vivir sin ella. –Cuánta razón tiene– Lo sé todo, Yunho yah... –Se acercó y acarició mi rostro– Sé que amabas a mi madre... Sé que mi padre te la quitó... –se inclinaba cada vez más y más hacia mí, haciendo que su voz llegara cada vez con más intensidad a mis oídos. Aunque parezca increíble, a pesar de todo, no le temo... mas siento una terrible tristeza pues la vida se me escapa de las manos y ya no podré estar a su lado para sanar su corazón.

– Sé también, YunHo... –besó mi mandíbula y rozó con sus labios mi mejilla– Que ves en mí a mi madre. Siempre fui tu pequeña fantasía... una ilusión del amor que perdiste... ¿No es así?

“No Jae... eso... fue cuando yo... yo aun... ahora es diferente...”

Mis pensamientos no llegaban en orden, y mi voz se negaba a salir. Quería decirle que lo amaba, y el recuerdo de su madre dejó de reflejarse en él desde el momento en que lo hice mío.

– Aunque eso nunca me importó... –Me miró a los ojos, mientras su boca susurraba sobre la mía– Porque gracias a eso... me amaste al menos una noche –besó mis labios y luego acarició mi mandíbula– Dime... ¿Acaso pensabas en mi madre cuando me tocabas? ¿O quizás cuando entrabas en mí una y otra vez?

– No... –Fue lo único que mi cuerpo pudo emitir. JaeJoong me miró con desconcierto, esperando a que reuniera las fuerzas para seguir hablando.

– ¿...No?

– No... yo... amo... a Kim JaeJoong.

Cubrió su boca con una mano y rió. Le miré expectante, sin encontrarle la gracia a toda esta situación.

– No me amas a , YunHo. Tú amas a...

– Entonces... –Le interrumpí– ¿Por qué gemí tu nombre... cuando pudo haber sido el de ella... si en tu madre pensaba... como dices?

Me observó en silencio, y un par de lágrimas escaparon de sus antes inexpresivos ojos.

– ¿Por qué... me haces tan difícil odiarte? –Secó su rostro con el dorso de una de sus manos, sólo logrando manchar más su rostro de sangre– Tú y yo... no podemos estar juntos... no en esta vida... no en esta época...

De pronto se inclinó hacia el suelo, apoyando una mano en su estómago. Tuvo una tos horrible que no se detuvo hasta pasado un buen rato.

– ¿Jae... Joong?

– Vaya... –Se acercó y se sentó a mi lado, abrazando uno de mis brazos– Las... pastillas comienzan a... hacer efecto –La tos interrumpió nuevamente sus palabras, esta vez obligándolo a expectorar un raro líquido que venía con sangre– Sabes YunHo... Esta mañana... cuando tenías aquella daga en mi cuello... creí que me matarías –Apoyó su cabeza en mí, y yo levanté una mano para acariciar su dorada cabellera, manchándola en el proceso. Mi hemorragia ya no tenía salvación, y sentía que las fuerzas me dejaban cada vez con mayor velocidad.

– Si me hubieras matado en ese momento... –Levantó sus ojos y me sonrió– Habría sido muy feliz. Pero... también me alegra que no lo hayas hecho...

– ¿... Por... qué...?

– Porque así... –besó mi hombro y se acurrucó en mí, tosiendo un poco– No tuviste que mancharte las manos con su asquerosa sangre... –Miró con odio el cadáver de su padre– Y ahora... moriremos juntos...

Mis caricias en su cabello se reanudaron, aunque cada vez eran más torpes e inconstantes.

– Espero... que ambos podamos ver a mi madre... ojalá ninguno de los dos... vaya al infierno...

– No... Jae... –Me incliné lo suficiente como para besar su cabeza– Tú... eres... un ángel...

Sonrió y tomó mi mano. Ambos nos quedamos así, unidos, felices y tristes a la vez, con la esperanza de volver a vernos, aún después de la muerte...

Fin.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Simples Caricias [03/03]


Título: Simples Caricias
Pareja: JunsuxYunHoxJaeJoong
Rating: R18
Género: Romance/Comedia
Resumen: Las "sutiles" muestras de afecto entre los miembros de Dong Bang Shin Ki no les era raro o incómodo. No era que fuese normal, pero era algo que entre ellos simplemente, no era raro. Hasta el momento en que JaeJoong y JunSu comenzaron a competir por las atenciones de U-know YunHo...

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*~.~.~.~.~.~*

Cap.03: Tócame...

Estaba en mi habitación. JunSu y JaeJoong se miraban cómplices, al mismo tiempo que yo les observaba confundido, sentado sobre mi cama. Ambos me dieron una mirada que se sintió profunda y dominante, lo último dado a que estaban de pie frente a mí. Me sentía nervioso, por alguna razón emocionado... y luego temeroso... ¿Pero de qué? ¿Qué podrían hacerme ellos? ¿Me iban a hacer algo? ¿Para qué me habían traído a mi habitación y cerrado la puerta con llave? 

Jae se acercó y susurró algo al oído de JunSu, quien asintió y comenzó a buscar en los alrededores del lugar. Iba a reclamar, cuando JaeJoong me obligó a ponerme de pie y sentarme en la silla frente al escritorio.

– ¿Qué es todo esto?

– Shh... –Posó un dedo sobre mis labios, mientras se sentaba en mi regazo– Ya verás Yunnie... te gustará... y mucho... me susurró esto último al oído, estremeciéndome con su tibio aliento y su lengua, que no tardó en comenzar a recorrer mi cuello. De vez en cuando podía sentir sus labios rozando, besando y succionando en aquella zona tan sensible en mí. Levanté mis manos, apoyándolas en sus hombros. No sabía si quería empujarlo para que se detuviera o acercarlo para atrapar sus labios con mi boca. Al parecer, JaeJoong inconscientemente escogió obedecer mi segundo deseo y no tardó en presionar sus labios contra los míos, lamiendo, succionando... hasta lograr que cediese y dejara a su lengua explorar el interior de mi boca.

– Hmm... Yunnie... –Me encantaba el tono en su voz al pronunciar mi nombre– Tócame...

– Me temo que eso no será posible –podía sentir la voz de JunSu y su cálida respiración en mi nuca, ¿En qué momento se había movido hasta allí?

Ahora Jae atrapaba mi boca nuevamente, mientras que JunSu deslizaba la yema de sus dedos por mis brazos, fingiendo retirar una prenda invisible -puesto que sólo estaba en shorts- Hasta llegar a mis muñecas. Sin darme tiempo a reaccionar, mis manos eran atadas firmemente con una tela larga y suave al respaldo de la silla, imposibilitándome hacer movimiento alguno. Cuando iba a abrir mi boca para protestar, JaeJoong y su lengua se apoderaron de ella; mientras que JunSu lamía y besaba mi cuello, subiendo hasta la quijada.

De pronto mis labios eran libres, pero no dije nada.

El verlos tan cerca de mi rostro, besándose de una manera tan hambrienta mientras que las manos de ambos vagaban por mi espalda y mi torso desnudo... era demasiado. Eso sin contar que las caderas de Jae se frotaban constantemente con las mías.

– Esto... no está... bien... –hablé con la poca cordura que me quedaba.

– ¿Acaso... –Una de las manos de JunSu se hizo espacio entre la pelvis de Jae y la mía, mientras susurraba y lamía mi lóbulo– ...no se siente bien?

Tanto Jae como yo gemimos al sentir a JunSu tocarnos. Ahora mi “problema entre piernas” era más evidente, y no fui el único en percatarme de ello.

- Su... el líder-shii ya está bastante duro –Aun cuando sabía perfectamente que se dirigía a JunSu, su mirada nunca se apartó de la mía- Creo que ya podemos comenzar... 

“¿Comenzar? ¿Comenzar qué? ¿No habían comenzado ya?”

– Pero, Jae –se quejó en un tono infantil– Yo aun quiero...

Sin dejarle replicar más, JaeJoong se apoderó de sus labios nuevamente, esta vez logrando un beso más hambriento, mientras se levantaba de mi regazo y jalaba a JunSu hacia él. No tardaron en toparse con mi cama y caer sobre ella, puesto que estaban tan concentrados en comerse la boca el uno al otro y despojarse de la ropa que llevaban encima, no notaron el dichoso mueble. O al menos, eso creía yo.

Mordí mi labio inferior cuando vi esta vez a Jae introducir su mano dentro de los bóxers de Su, dejándome apreciar algo que jamás pensé que vería: El rostro de Kim JunSu haciendo muecas de placer. Su lengua pasaba continuamente sobre sus labios, lo cuales mordía de vez en cuando, mientras que Jae -que ya le había quitado la dichosa ropa interior- se encargaba de masturbarlo. No pude más que sentir envidia... Mi propia erección comenzaba a ser dolorosa y no tenía forma de aliviarla. Oía con claridad los gemidos cada vez más agitados de JunSu, a los que ahora se le unían los de Jae, que se había colocado sobre él para tomar con una mano ambos miembros y frotarlos entre sí. Estaba posicionado de tal manera que no había forma de que me perdiera de ningún detalle de lo que hacía.

Levanté la mirada algo abochornado por la excitación hacia el rostro del mayor del grupo, que parecía tener su atención en mi desde hace un buen rato. Su mirada era penetrante y llena de deseos insatisfechos... que de seguro pronto se encargaría de saciar. Se relamió los labios de una forma tan sensual que hacía el dolor en mi entrepierna cada vez más insoportable.

– Joongie... –Su nombre en forma de gemido escapó de mi boca. Aun no entendía cómo había llegado a esto... todo fue tan rápido.

Hero se sonrió y detuvo sus atenciones al cuerpo de Xiah. Se agachó lentamente sin dejar de mirarme, sacó su lengua y con la punta de esta acarició uno de los pezones erectos de JunSu, quien por supuesto no dejaba de gemir. Comenzó a descender por su torso dejando un trecho de saliva por donde pasaba.

Mi vista prestó toda su atención a las expresiones del menor. El lado tierno de JunSu y su linda carita eran lo que más me gustaban de él. Ver este lado tan... sensual de Xiah era demasiado excitante, más aun las deliciosas muecas de placer, provocadas nada más y nada menos que por Kim JaeJoong, quien ahora se hallaba con la cabeza hundida entre las piernas de Su. Bastó que un profundo gemido abandonara su garganta para saber lo que pasaba: Ahora Jae masturbaba a JunSu, mas no con sus manos, sino con su boca. Aquel erótico agujero, bordeado por carnosos labios que guardaba una muy lasciva lengua en su interior.

– Dios... hyung... mmhg... ¡Ahh!

Necesitaba tocarme. O que alguien me tocara. Mejor aun, necesitaba tocar y ser tocado por ellos. Podía imaginarme tanto succionando el sexo de JunSu, como recibiendo las atenciones de la boca de JaeJoong en mi endurecido miembro. Maldita imaginación y maldita la cosa que ataba mis manos.

Pude ver a JunSu mirarme por un instante, mientras se relamía labios y su expresión se contraía al sentir una succión más fuerte por parte de JaeJoong, y gemí junto con él.

Forcejeé todo lo que pude.

Nada.

Mordí mi labio inferior frustrado, mientras juntaba y frotaba mis piernas en un vano intento de darme placer. Podía sentir ya mis bóxers humedecerse con el pre-semen.

Y aun nublado por la tremenda excitación que me abrumaba, trataba con todas mis fuerzas de centrar mi atención en esos dos, que avanzaban rápidamente de nivel. Ya se encontraba Jae introduciendo dos de sus dedos dentro de JunSu. Los gemidos llenos de deseo y necesidad no dejaban de resonar en la habitación, e incluso podía oírme a mí mismo soltar alguno que otro gruñido, no del todo involuntario.

Aquellos largos y humedecidos dedos dejaron la estrecha cavidad del menor cuando este comenzaba a dar indicios de estar cerca al orgasmo. JaeJoong se aseguró de voltearse y poner a JunSu sobre su regazo, justo frente a mí, dándome una buena vista del delicioso trasero del menor y su dura erección.

Me regaló una lujuriosa mirada antes de relamerse los labios y...



Oh dios...



El miembro de Jae entraba y salía de JunSu al mismo tiempo que movía mis piernas en un pobre intento de masturbación. Lo gritos y gemidos de JunSu me estaban volviendo loco, eso sin mencionar los de JaeJoong.

– ¡Hm...! ¡Jun... Su...! Ahh –Sus jadeos y gemidos no le dejaban hablar con propiedad– No sabes cómo... ¡Ahh! Deseaba probarte... –sus manos se deslizaron desde la cintura hacia abajo, apretando y masajeando las nalgas del menor, dándome de vez en cuando una mejor vista de la penetración.

JunSu no podía emitir otro sonido que no fueran denotaciones del inmenso placer que sentía. Ayudaba a Jae con sus embestidas, dejándose caer sobre él con cada vez más fuerza. El sonido de sus pieles chocando era cada vez más intenso.

El mayor susurró algo al oído del menor y lamió su lóbulo. Él sólo atinaba a aumentar el volumen de sus gemidos.

El final estaba cerca.

Yo no podía soportarlo.

Los necesitaba demasiado. Necesitaba terminar con esta dulce agonía o moriría de placer en cualquier momento.

– Maldita... sea... –Mis muñecas comenzaban a arder, luego de varios intentos de liberarme y romper lo que sea que me atara. Probablemente alguna sábana, a juzgar por la textura de la tela. Mi desesperación crecía.

Y ocurrió.

El magnífico orgasmo, que había causado los más sensuales gritos de placer que haya oído jamás...

Gritos... con mi nombre en ellos.

– ¡¡YunHo!!

Ninguno de los dos dejó de mirarme en ningún momento. Yo tampoco podía apartar la mirada de ellos, y fui testigo del derrame de JunSu entre su abdomen y el Jae, al igual que el del último en el interior del menor, pese a que no podía verlo. Mis jadeos de desesperación y su respiración agitada era lo único que se oía ahora.

Cuando ambos recuperaron el aliento, JunSu fue el primero en levantarse y acercarse a mí, Jae no tardó en unírsele. Pude ver con claridad el semen del último deslizarse por entre las piernas del menor.

Mordí mi labio inferior.

– Ahora es tu turno, líder-shii... –JunSu apoyó ambas manos sobre mis rodillas, dejando nuestros labios a pocos milímetros de distancia. Aquellas manos se movieron hacia el borde de mis shorts, bajándolos lo suficiente como para liberar mi adolorida y húmeda erección. Mientras tanto, pude oír a Jae soltar una risilla a mis espaldas.

– Veo que te has esforzado en liberarte, Yunnie~ -sus dedos rozaron mis muñecas. Ardía. Probablemente de tanto forcejear con la dichosa tela me había quemado con esta, y apenas ahora sentía el dolor.

– No te preocupes –El mayor del grupo desató mis manos, dándome  una pequeña sensación de alivio– Te lo compensaremos... –Tomó mis manos y pude sentir su lengua rozar la piel lastimada, como queriéndola curar con su saliva.

– JaeJoong... ¡ah! –Los labios de JunSu me interrumpieron, pero no precisamente posándose en los míos. Más bien, se encontraban ahora atendiendo mi necesitado órgano entre las piernas. Bajé la mirada y me encontré con la suya, atenta a mis expresiones, quizás para deducir si lo estaba haciendo bien.

“Sí, JunSu. Lo haces muy bien...”

La lengua de Jae se hallaba ahora deslizándose entre los dedos mi mano derecha. La izquierda, que hace poco descubrí era libre, se dirigió inmediatamente al cabello de JunSu, acariciándolo, enredándose en él, jalándolo para que fuera más profundo...

– ¡Ah... mm...! –JaeJoong, de pie a mi lado, había tomado los dedos que se había rehusado a liberar para darles otro tipo de "atención" si se le puede decir así. Hacía que uno de ellos, el más húmedo, se presionara contra su entrada hasta forzalo en su interior.

– Yunnie... otro más... –Se apoyó a duras penas en la silla donde yo estaba sentado, mientras se mordía el labio inferior– Date prisa... necesito sentirte dentro...

El cosquilleo bajo mi abdomen se intensificó por sus palabras y expresión necesitada. Casi me sentí terminar, más aun porque JunSu había dado un succión particularmente fuerte, como tratando de alejar mi atención de JaeJoong.

Me recliné sobre la silla y cerré los ojos “Así que... quieren mi atención ¿eh?”

Introduje otro dedo, tal como Jae me lo pidió, ganándome como recompensa un sensual gemido con mi nombre en él. Hice a ambos dedos entrar y salir de su cuerpo, cada vez logrando más profundidad en el mayor, sacándole suspiros y jadeos en el acto. Pude notar que sus piernas temblaban, por lo que tuvo que apoyarse en la silla y en mí para no caer.

Mi atención regresó casi al instante a JunSu, levantándolo de la posición en la que estaba para atrapar sus labios en un desesperado beso. Resentí la falta de atención en mi erección, pero necesitaba sus labios con los míos. Aunque sus manos se encargaron de terminar el trabajo de su boca, ayudándome a acabar en un magnífico orgasmo.

– ¡Mfgh... JunSu! Ahh...

Me tomó poco tiempo recuperar el aliento... y perder permanentemente mis shorts. JunSu lamía mi cuello y usaba la yema de sus dedos para jugar con mis pezones. Mientras, las paredes del interior de Jae apretaban mis dedos cada vez con más fuerza. Introduje un tercer dedo en él, relamiéndome los labios al sentir los suyos gimiendo desesperadamente sobre la piel de mi cuello. Estaba cerca, podía adivinarlo por la forma en que se contraía su interior... así que retiré mis dedos bruscamente, antes de que ocurriera nada. Di un beso en la mejilla de JunSu y lamí sus labios, antes de tomar a JaeJoong y prácticamente lanzarlo sobre la cama, sin perder ningún instante en posicionarme sobre él. Mi miembro comenzaba a recuperar su rigidez.

– ¿Ansioso, Líder-shii? –Relamió sus labios mientras yo tomaba sus manos y las colocaba sobre su cabeza.

– Tanto como tú, quizás... –Bajé una de mis manos e introduje tres dedos en su interior nuevamente, para seguir jugando con él. Necesitaba vengarme por lo de hace un rato.

– ¡Ah! –Arqueó su espalda– YunHo... ya no quiero mmm... tus dedos... –Entrelazó ambos brazos alrededor de mi cuello y me acercó lo suficiente para morder mi labio inferior– Te quiero a ti... penetrándome hasta hacerme gritar...

– Lo sé –Sonreí, presionando con más fuerza mis dedos hasta tocar cierto punto en su interior, arrancándole un gemido particularmente más fuerte– Pero tendrás que esperar igual que yo...

Rápidamente retiré mis dedos de su interior y usé la misma tela que me retenía momentos antes -la cual tomé sin que lo notara-, para atar las manos de Jae a su espalda.

– ¡Yunnie~! –Me reclamó con un tierno puchero adornando su rostro.

– Lo siento, Boo –Atrapé sus labios en un nuevo beso antes de alejarme– Es lo justo.

JunSu, que había estado observándome todo el tiempo, me sonrió y se acercó para apoyar su mano en mi nuca y jalarme hacia sus labios. El beso no duró mucho, pues se separó para ponerse detrás de mí y comenzar a repartir besos sobre mi cuello. Observé a Jae con la mirada fija en nosotros, intentando acercarse...

– Nn-Nn –Negué con un dedo índice– Quédate ahí... o no habrá... premio...

El mayor del grupo frunció el ceño e hizo un puchero nuevamente, mas aceptó la orden. Comenzaba a entender de qué iba este juego...

Mientras, JunSu aprovechó para apoyar mis manos sobre la cama y se movía contra mí, fingiendo la penetración. Podía sentir su dureza, al mismo tiempo que sus dedos viajaban desde mi pecho hasta mis caderas, explorando por donde veía conveniente. Mis constantes jadeos pasaron a ser gemidos cuando se puso a la altura de mis nalgas, masajeándolas en el proceso, antes de separarlas y rozar su legua con mi entrada. Al principio me resultaba incómodo, más no pasó mucho tiempo antes de que se volviera placentero. Llegó un punto en el que su lengua casi entraba y salía de mí, siendo acompañada luego por sus dedos. Dos de sus dedos entraban y salían de mi interior rápido y sin compasión. Yo sólo atinaba a gemir y mantener mis ojos sobre Jaejoong, que no dejaba de relamerse y morder su labio inferior, mientras que juntaba sus piernas en un intento de frotar su erguido miembro.

– Mngh... JunSu... date prisa... Necesito a Yunnie... ¡ahora! –El rostro de Jaejoong era hermoso, sonrojado por la excitación, su cuerpo perlado de sudor y en su vientre aún quedaban restos de Xiah.

– Déjame cumplir tu parte del trato... –Añadió un dedo más en mi interior, sobresaltándome con la inesperada invasión– Y entonces podrás hacer lo que quieras...

º~.~º

“Te ayudaré a conseguir a YunHo... pero será de los dos”
“¿Tienes un plan, JaeJoong?”
“Claro que sí, JunSu. Pero... habrá condiciones. Pon las tuyas primero”

“Yo quiero la primera vez de YunHo”
Sonrió.

“Me parece justo. A cambio yo quiero tu primera vez”

º~.~º

No entendía de lo que hablaban, en estos momentos era imposible tener un pensamiento racional en mi mente que no involucrara sexo.

JunSu retiró sus dedos y me animó a subir sobre la cama.

– Tengo una idea... que les gustará a ambos –Sonrió el menor– Jaehyung, recuéstate. YunHo, ve y ponte sobre él.

Ambos hicimos lo que nos pidió, y cuando iba a ponerme sobre Jae, JunSu me detuvo.

– YunHo... desata a Jae primero... le será muy incómodo si sigue así ¿No crees? –Hice lo que me pidió y JaeJoong sonrió satisfecho– Ahora, ponte en cuatro.

Entendí perfectamente lo que planeaba. Sonreí de lado y mientras JunSu se posicionaba detrás de mí, yo tomé las caderas de Jae.

– Espera... –Sentí su miembro rozarme por detrás. Se inclinó sobre mi espalda y susurró– No lo hagas hasta que yo te lo diga...

Asentí. Por una vez durante todo el tiempo que estuve en el grupo, era relajante sentir a alguien más tomar el control.

Grité.

Había entrado en mí de una sola vez, disculpándose y diciendo que mientras más rápido lo hiciera, más rápido terminaría el dolor. Y tenía razón, no tardé mucho en acostumbrarme y desear más...

Su cuerpo y el mío chocaban una y otra vez de forma errante, hasta que logramos mantener un ritmo. Por otro lado, JaeJoong aun no era atendido, y su mano se encargaba de complacerlo hasta que llegara el momento.

– Mierda... JunSu, deja que me tome de una vez... por favor... –Jae sabía perfectamente de la orden que me había sido dada, pese a que sólo me la habían susurrado.

– Hm... YunHo... ¿Quieres tomarlo? –Embistió con más fuerza– ¿Quieres estar dentro de él? –Se separó de mí y entró con fuerza, arrancándome un gemido casi grito– ¿Lo deseas?

JaeJoong abrió sus piernas y continuó masturbándose, gimiendo mi nombre cada vez más fuerte– YunHo... por favor... Yunnie... Yun... ¡ah!

Aparté su mano y tomé la otra también, colocando ambas sobre su cabeza como hace un buen rato.

– Sí... quiero entrar en él.

Casi podía imaginar la sonrisa en el rostro de JunSu.

– Entonces hazlo.

Sin esperar más, tomé las caderas de JaeJoong y seguí el ejemplo del menor, penetrándolo de una sola vez.

– ¡Oh por Dios, YunHo! –Arqueó su espalda, mientras que JunSu y yo recuperábamos el ritmo perdido cuando él se detuvo para que yo pudiera entrar en JaeJoong.

Los tres llenamos de gemidos la habitación, moviéndonos de tal forma que cada vez que JunSu entraba en mí, yo entraba con más fuerza en JaeJoong, y sus caderas se encontraban con las mías, aumentando profundidad en la unión. La velocidad aumentaba, la temperatura se elevaba, el sonido de nuestras pieles húmedas chocando y nuestros gemidos era cada vez más intenso, al igual que la sensación placentera creciendo en nuestro interior.

– ¡Hm... YunHo...! eres tan... ¡ahh...! oh Dios...

– ¡YunHo! Más rápido... más... ¡Por favor! ¡ah! Mierda... te siento tan dentro...

– Jaeboo... eres tan... Dios... –mordí mi labio inferior- ¡Hmm...! JunSu... más... fuerte...

JaeJoong se sujetaba con fuerza de mis hombros, mientras que JunSu enterraba sus dedos en mis caderas. No duraría mucho.

El primero en venirse, con un gemido particularmente alto, fue JunSu. Podía sentir su calidez esparcirse en mi interior, causándome una excitación más grande, de ser posible. Esto me hizo embestir a Jae con más fuerza y desesperación, llegando al punto de hacerle gritar, como momentos antes me había pedido. Llegué al tan ansiado orgasmo, vaciándome en el interior del mayor, disfrutando cada segundo del maravilloso momento. Jae no tardó en seguirnos, apretando las paredes de su interior y sacando de mí hasta la última gota de semen.

Los tres caímos rendidos, uno al lado del otro. Cerré los ojos y sentí una sonrisa estúpida apoderarse de mis labios, debido a la endorfina liberada en tan excitante ejercicio físico. Me sentí bastante agotado, e imaginé que a los otros dos les pasaba lo mismo, así que les hice meterse bajo los cobertores para dormir un rato antes de la dichosa cena. JunSu y JaeJoong se acurrucaron en mí, causando que mi sonrisa se agrandara. Con un brazo rodeé a JunSu y acaricié su espalda, mientras que con el otro abracé a JaeJoong mientras jugaba con su cabello. “Supongo que esta vez tendremos que pedir pizza. Espero que Changmin no se queje.” reí un poco ante el pensamiento y me dejé llevar por el sueño.

º~.~º

ChangMin estaba en la puerta del departamento tratando de sacar sus llaves del bolsillo de su mochila. El tener cinco libros de historia en el brazo no estaba ayudando.

– ¡Yah! ¡ChangMin ah!

El mencionado detuvo sus acciones y buscó con la vista a quien lo había llamado.

– YooChun-hyung –Sonrió– ¿Asumo que vienes del centro comercial? –Señalo con la mirada las bolsas y paquetes que traía su compañero de habitación.

– Exacto –Le devolvió la sonrisa– ¿Necesitas ayuda con eso?

– Creo que tú necesitas más ayuda que yo, hyung –señaló con la mirada la cantidad de bolsas y paquetes que YooChun traía en mano.

– Déjame, yo abriré la puerta –Dejó todas sus cosas de lado para sacar sus llaves y abrir la dichosa puerta que los dejaría entrar al departamento.

ChangMin suspiró.

“Claro, pude haber dejado los libros de lado. No debo estudiar tanto, está comenzando a afectarme”

Una vez estuvieron dentro, fueron sorprendidos con un silencio increíble.

– ¿Habrán salido los demás? –Min dejó sus libros sobre la mesa y su mochila sobre una silla.

– No lo creo... iré a ver a la cocina, quizás JaeJoong esté cocinando algo –Se dirigió al lugar no muy convencido, pues ni siquiera se oía un cortar de verduras o hervir de agua.

– Yo revisaré los cuartos –El menor inició su búsqueda en la habitación que compartía con YooChun. Luego pasó por la de sus dos mayores. Nada. Entonces asumió que quizás estarían en la habitación del líder. Se acercó y al girar la perilla... esta no cedía.

– ¿Está asegurado? –Alzó una ceja algo incrédulo. ¿Para que cerraría su hyung la habitación? Nunca lo había hecho antes, ni cuando necesitaba absoluta privacidad. Sacó su llavero del bolsillo y sonrió– Sabía que una llave maestra me serviría algún día...

Introdujo la llave y la giró, logrando que la perilla cediera. Abrió la puerta con cautela.

– ChangMin, ¿Encontraste alg...?

– Shh. –El menor le cubrió la boca– Mira.

Allí en cama del líder estaban los tres desaparecidos, JunSu con medio cuerpo sobre el líder y JaeJoong siendo abrazado por el mismo, descansando de lado. Los tres desnudos.

Abriendo un poco más la puerta, con mucho cuidado de no hacer ruido, ChangMin entró a la habitación y se dispuso a buscar algo en la cómoda frente a la cama de U-know.

– ¡ChangMin! ¡¿Qué haces?! –Susurró aterrado. La mirada de Micky iba y venía del menor del grupo a los tres dormilones, con mucho nerviosismo.

El menor salió de la habitación y cerró la puerta, otra vez con mucho cuidado, poniéndole el seguro nuevamente para que no se dieran cuenta de su intrusión.

– ¿Qué tienes ahí? –YooChun señaló con curiosidad lo que traía entre brazos. Min se lo mostró al instante, con una sonrisa traviesa pegada al rostro.

– Sabía que era buena idea dejar una cámara en la habitación de YunHo-hyung.

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Simples Caricias [02/03]


Título: Simples Caricias
Pareja: JunsuxYunHoxJaeJoong
Rating: R18
Género: Romance/Comedia
Resumen: Las "sutiles" muestras de afecto entre los miembros de Dong Bang Shin Ki no les era raro o incómodo. No era que fuese normal, pero era algo que entre ellos simplemente, no era raro. Hasta el momento en que JaeJoong y JunSu comenzaron a competir por las atenciones de U-know YunHo...

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Cap.02: El masaje

Habían pasado unos pocos días desde el “incidente de búsqueda de atención”, como le llamé al asunto de Jae y Su. Todo estaba tranquilo, volvimos a los ensayos y grabaciones como antes... se acercaba un fanmeeting al cual ya estaba muy ansioso por asistir y todo iba de maravilla. ¿Habría sido que JunSu y JaeJoong se pusieron de acuerdo para molestarme? Quién sabe... “A lo mejor desistieron porque no les salió la broma” sonreí para mí mismo.

– ¿Cómo va la canción, hyung? –YooChun se acercó ofreciéndome una limonada helada, por lo cual le estaba muy agradecido. El calor de este verano era insoportable.

– Gracias. –Recibí el vaso y di un sorbo a la bebida. Me tomé mi tiempo para dar un suspiro de alivio y respondí– La verdad me está costando un poco sacarla, llevo aquí toda la mañana y hay un par melodías que quiero unir pero no sé cómo... –me froté un poco el cuello, que ya tenía adolorido por todo el rato que había estado sentado en el estudio trabajando en esta dichosa canción.

– ¿Quieres que te ayude?

– No, gracias. Es algo que debo hacer solo, quiero aprender a hacer esto bien... –Me recliné en la silla, tratando de darme algo de aire con una mano. Podía estar sólo en shorts y estar con el aire acondicionado a todo dar, pero simplemente hacía demasiado calor. Hasta el cuarto de YooChun que todos denominamos como “Glaciar” estaba tibio. Tenía más aire acondicionado que toda la casa y aun así se sentía el calor...

–Como quieras, hyung –Me dio una palmada en el hombro– Sólo no te esfuerces demasiado, si necesitas ayuda no dudes en pedirla, o te vas a frustrar...

–Sí, lo sé... –Cerré los ojos para concentrarme mientras Chunnie se iba. Al instante sentí el sonido de un golpe, un “¡Aish!” y una risa. Abrí los ojos para encontrarme con JunSu, quien miraba mal a YooChun, probablemente porque le dio una nalgada mientras pasaba, como suele hacer siempre que puede para molestarlo. Solté una ligera carcajada y negué con la cabeza antes de volver a mi trabajo. Sentí a JunSu tomar una silla y sentarse a mi lado.

– ¿Una nueva canción, YunHo? –me volví a mirarle, recostándome aun más sobre la silla.
– Sí... –Le respondí, frotándome el cuello nuevamente– Me está costando unir un par de melodías pero...

– Hum... –Mi mejor amigo desde la academia de música se acercó y reclinó sobre mí, para tener una mejor visión de la pantalla del computador donde estaba trabajando– Ya veo... esto está un poco complicado...

Ver su expresión angelical tan de cerca, analizando tan detenidamente lo que hacía, me hizo pensar en lo tierno que era su rostro. No es que no lo hubiera notando antes, pero tenía una mirada tan concentrada que me daban muchas ganas de hacerle cosquillas para que volviera a sonreír de esa forma tan contagiosa con la que lo hacía siempre. Y así lo hice.

– ¡ah! ¡Jajajajajajajaja! ¡YunHo! ¡Basta! ¡Jajajajajajajaja! –Ahí estaba él riéndose a carcajadas y yo uniéndome a su risa.

– ¡Eso te pasa por poner esa cara tan seria! –Insistí con mis cosquillas– ¡No te sienta para nada!

Seguimos así por un rato hasta que ambos terminamos en el suelo, JunSu por tratar de esquivar mis manos, y yo por querer seguir haciéndole cosquillas. Me recosté de espaldas, recuperando el aliento al igual que JunSu.

Entonces, él se sentó sobre mí, sujetando mis manos por sobre mi cabeza.

– Ahora es mi turno, hyung –me sonrió de lado, y por alguna extraña razón me sentí sonrojar. Dejó una de sus manos sujetando las mías, mientras que la otra se deslizaba por mi brazo, dándome una ligera sensación de cosquilleo. Bajó por mi hombro hasta llegar a mi pecho y siguió descendiendo hasta llegar a...

– ¡JAJAJAJA! ¡NO JUNSU AHI NO, POR FAVOR! ¡JAJAJAJAJA! –me estaba casi ahogando en mi propia risa, y es que JunSu sabía perfectamente dónde tocar. Debido a que vivimos juntos durante una temporada, conocía a la perfección mi punto débil para las cosquillas: mi cintura y las caderas.

– Pero… ¿qué hacen ustedes dos? –Estábamos tan concentrados en nuestro juego, que no notamos en ningún momento la llegada de ChangMin. Pasó por la habitación, dándonos una mirada reprobatoria, para luego sonreírse y negar con la cabeza ante nuestro comportamiento infantil– Hyung, ¿te importa si uso la computadora? Necesito sacar unos archivos que dejé la noche pasada...

–Eh... claro, no hay problema –reí nervioso–Yo ya me iba a tomar un descanso de todas formas...

– ¿Ibas o te lo estabas tomando? –Sonrió Min, sentándose para hacer uso del pc– Guardo esto, ¿no hyung?

– Sí, por favor –intenté pararme, pero había algo que le impedía– JunSu... tu trasero pesa.

– ¡Ah! ¡YunHo, que malo eres! –Me golpeó el hombro mientras se salía de encima mío– Envidiosos, ya quisieran tener un trasero tan llenito y bien formado como el mío...

– ¡A mí que me metes, hyung! –Reclamó el menor del grupo, sin despegar sus ojos de la pantalla mientras escribía algo con el teclado– Yo estoy feliz y contento con lo que tengo, gracias.

– Tú sólo sigue con tus “videos especiales” ahí... –murmuró Su por lo bajo, lo que me hizo reír mientras ahora, yo me ponía de pie.

– Hyung, oí eso perfectamente.  Le reclamó Changmin, visiblemente ofendido. ;">
– Bueno, bueno ¡Ya nos vamos! –JunSu prácticamente me arrastró fuera del estudio– ¡Procura dejar todo limpio y sin manchas cuando salgas!

– ¡HYUNG!

º~.~º

– Ahh...

– ¿Se siente bien, YunHo?

– Si... –di un suspiro al sentir las hábiles manos de JunSu sobre mi cuerpo– Eres muy bueno en esto, Su...

– Y eso que recién estamos comenzando...

- Ahhh –no pude evitar gemir cuando sus dedos llegaron a aquella zona de mi cuerpo que necesitaba desesperadamente de su atención. Sus manos iban de arriba a abajo, a veces con fuerza y otras con más suavidad– Más...

– ¿Dónde? ¿Aquí? –Apretó con más fuerza en la zona donde creyó prudente– Ah YunHo, está muy duro, realmente necesitas un descanso de vez en cuando... tus músculos están muy tensos, de veras te hacía falta un masaje. Eso te pasa por andar en el condenado ordenador por tanto tiempo.

– Ahh, lo sé... –suspiré. Él tenía toda la razón. Pero por ahora, sólo quería disfrutar de los deliciosos masajes que me estaba proporcionando– Tú sólo sigue, luego hablamos todo lo que quieras...

– ¡Espero que me des una buena recompensa por esto! –Dijo en tono de broma, apoyando su cuerpo sobre el mío. Mientras, yo descansaba mi cabeza en una de las almohadas de la cama en donde estaba recostado.

– Sí, Sí, lo que quieras...

Pude sentir sus manos detenerse sobre mi espalda.

– En serio... ¿Lo que yo quiera?

– Mientras esté a mi alcance, lo que sea JunSu –Le respondí, esperando que continuara masajeando mi espalda.

– Espero que mantengas tu palabra –Aquellas prodigiosas manos estaba nuevamente relajándome, mientras que yo tenía un mal presentimiento acerca de lo que me fuese a pedir...

– ¡Chicos! ¿Qué hacen? –Pegué un salto al sentir la voz de JaeJoong irrumpir en el silencio que se había formado en la habitación. Sin embargo no pude levantarme, pues aun tenía a JunSu encima.

– Le estoy dando un masaje a YunHo –El delfín del grupo se sentó a mi lado, momento que aproveché para voltearme y ver una sonrisa que nunca había visto en JunSu formarse en su rostro– Estaba muy tenso, tú sabes… esta componiendo una nueva canción y llevaba horas sentado en el estudio.

– Ohh, ya veo... –Ahora aquella extraña sonrisa se formaba en el rostro de Jae– ¿Qué tal el masaje, Yunnie?

– Eh... –Por alguna razón me sentí cohibido, pero no tardé en responder– La verdad, no tenía idea de que JunSu fuera tan bueno en esto. Ya no siento el dolor –puse una mano en mi cuello, girándolo para comprobar que en verdad, ya estaba en perfectas condiciones.

– Ohh, entonces JunSu tiene mucha habilidad con sus manos ¿eh? –Se acercó a él y le miró intensamente– ¿Me darías uno a mi también?

– Quizá luego, hyung –se puso de pie y se dirigió a la puerta, pero fue detenido a medio camino por una de las manos de Jae– Anda Suuuu –Le miró de tal forma que incluso a mí me dio escalofríos– Si me das un masajito te daré una sorpresa más tarde.

–... ¿Sorpresa? –De pronto la mirada de JunSu era curiosa y a la vez desconfiada– ¿De qué se trata?
– No te lo diré –Le acarició juguetonamente la mejilla con un dedo– Pero si lo haces bien, te prometo que te gustará.
 
– Hum... –No es que JaeJoong no le haya dado razones para no confiar en él, pero le gustaba engañar a la gente con tratos como ese. Especialmente a gente como JunSu. Sin embargo, su curiosidad siempre le ganaba a nuestro compañero “delfín”.

– De acuerdo.

– Bien –Sonrió satisfecho– vamos a mi habitación, dejemos a YunHo descansar mientras tanto.

– La verdad, no me siento cansado...

– Entonces, ¿Te nos quieres unir, Yunnie ah? –JaeJoong rozó una de sus manos con mi hombro, para luego apoyarla en él.

– Iré por un bocadillo a la cocina –Quité su mano de mi hombro antes que notara lo nervioso que estaba. Tenía un raro presentimiento de que todo esto era una rara forma de insinuárseme... no, pero que idiota, ¿Cómo puedo siquiera pensar eso?

– Como quieras.

º~.~º

– Por lo visto, ambos tenemos el mismo objetivo –El mayor se sentó en la silla del escritorio de ChangMin, mientras que JunSu se sentaba en la cama de YooChun.

– ¿De qué hablas, Jaehyung?

– JunSu, sé que eres inocente, pero no idiota –le sonrió– y yo tampoco, así que... te propongo un trato.

El pequeño delfín al verse descubierto, no pudo más que acceder a escuchar lo que “umma” quería proponerle. Aquel trato era... bastante interesante. Tanto como para realmente considerar aceptar.

– Y bien... ¿Qué dices?

– ...Supongo que eres la única persona con la que podría hacer este tipo de trato –El menor se recostó en la cama, balanceando sus pies– De acuerdo, acepto. Pero más te vale cumplir tu parte del trato, JaeJoong... Me ayudarás ¿verdad?

– Kim JunSu –Se sentó a su lado– ¿Alguna vez te he mentido?

– No se te ha dado la oportunidad –Rió.

– ¿Prefieres sellar el pacto con sangre?

– ...Te creo.

El mayor rió un poco, para luego echarse boca abajo sobre la cama de ChangMin.

– Es hora de comenzar el plan.

– ¿Plan?

– Así es... –sonrió de lado– Tú aun me debes un masaje y YunHo debe seguir en la cocina.

– ¿Eh?

– Vamos JunSu. Yo ya pensaba que te me habías adelantado de tan sólo oír a YunHo a través de la puerta. ¿Qué crees que creerá él cuando me escuche emitir sonidos peores que los suyos?

– ¿Cómo sabes que te va a escuchar?

– ¿Por qué crees que Min escogió esta habitación y, específicamente, esta cama?

Junsu lo pensó. Los cinco dormían repartidos en tres habitaciones, la más pequeña era de YunHo, donde dormía solo. Las otras dos eran ocupadas por JunSu y JaeJoong, luego YooChun y ChangMin respectivamente, la última estando ubicada justo frente a la cocina.
Oh.

– Ya veo... –se sentó sobre la cama y frunció el ceño juguetonamente– ¿Entonces… sí te tengo que hacer ese masaje?

– Hmmm... Sí, la verdad tengo mucha curiosidad en saber que tan bueno eres.
 
º~.~º

– Vaya, Minnie ya se comió las sobras del KimChi... y yo que pensaba que quedaría algo para que cenáramos los cuatro –Me rasqué la nuca, buscando inútilmente algo más que comer. Normalmente, ChangMin comía en exceso, según él porque “esta en crecimiento”. Pero cuando Min estudia, no come. Se atora de comida todo el santo día. Prácticamente, vacía el refrigerador y la despensa cuando está en exámenes; es como si estuviéramos alimentando un batallón que se prepara para la guerra. Así que cada vez que ChangMin está en exámenes, declaramos “estado de emergencia”. Recordando aquello, fui en busca de nuestras reservas de comida extra, cuya ubicación era conocida para todos menos el menor del grupo. Finalmente, pude encontrar algunos ingredientes para un buen sándwich. Casi me corto un dedo cuando troceaba el jamón, y no necesariamente por mi falta de habilidad en la cocina. Sino por esos sonidos...

– Hmmm... JunSu yah~ se siente tan... Ahhhh.... hmmm...

– ¿Te gusta aquí hyung? ¿Y si me muevo por aquí...?
– Ahh... Ahh... sí... ahí... hmmm ¡Ahí!

– Eres muy sensible Jae... y gritas demasiado.

– Como no, si me estás... ahhhhhh... no pares JunSu... por favor... ahh... ¡¡JURO QUE SI PARAS TE MATO!! Ahh... Ahh... Hmm... Ahh...

Tragué saliva. MUCHA saliva. Me acerqué, lenta y sigilosamente, a la puerta de la habitación de donde provenían esos... esos sonidos... obscenos. Por alguna razón me había deslizado hasta allí, y ahora trataba de espiar adentro. Lo que JunSu le estaba haciendo a JaeJoong... definitivamente NO era un masaje. Me di cuenta de que la puerta estaba semi abierta, así que la empujé y...

– ¿YunHo hyung? ¿Qué haces espiando mi habitación?

Por un momento creí que el alma se me iba, perdí el equilibrio y caí sentado al suelo, pero rápidamente me puse de pie. Entonces noté el rostro confuso de ChangMin, que iba con unos cuantos libros en mano y sus lentes puestos.

– Eh... yo... verás, es que pensé que estarías allí y a lo mejor querías... un... ¿sándwich?

– Oh –sonrió– Eso explica el jamón a medio cortar en la mesa. No te preocupes, ya me hice uno –Me mostró el sándwich a medio comer. Esperen... ¿Eso quiere decir que él oyó...? Un momento, ¿Y cómo demonios se hizo un sándwich tan rápido?

– ¿Desde hace cuánto que estás aquí Minnie?

– Llegué a penas dejaste el jamón solo junto al pan y las demás cosas. Pensé que se habían acabado, ya me moría de hambre –hizo una pausa para comer un poco– Ah, y también escuché los ruidos raros de Jaehyung. La verdad, creo que los de YooChun son peores –Es decir que YooChun y JunSu..­­­­­.

Terminó de meterse el pan a la boca y prosiguió a entrar a la habitación que compartía con Micky.
– Ah, ChangMin, ¡esper...!
– ¡Hyung!

Ya me temía lo peor. Entré para encontrarme con... JunSu masajeando los pies de JaeJoong, ambos en la cama de ChangMin.

– ¡JunSu hyung! ¡Te he dicho miles de veces que no uses mi cama para tus sesiones de masaje! Para tal caso, usa la de Yoochun.

– Ahh lo siento Min, ha sido culpa mía –Jae levantó un brazo, lo único que parecía estar despierto de su cuerpo– Es que tu cama es muy suave~

– ¡Eso no es excusa! –Se acomodó los lentes– Ahora, ¡Salgan de mi cama! ¡Que me la arrugan!

– Aish, Minnie... ni que tú hicieras la cama, lo hace JaeJoong. Es más, eres tú el que hace más desorden que todos nosotros juntos –JunSu se levantó de encima del mayor del grupo y fue a sentarse en la cama del otro habitante del cuarto.

– ¡Sólo salgan de mi cama!

– Hmm... no quiero~ –JaeJoong aun seguía recostando sin dar señales de querer moverse. Así que antes de que ChangMin interviniera a la fuerza, demostrando los resultados de sus horas extra en el gimnasio, decidí tomar cartas en el asunto.

– JaeJoong ah, sólo te vas a ganar golpes si sigues así de engreído –Le levante de un brazo para colocarlo alrededor de mi cuello– anda, ¡Arriba!



Le levanté, obligándolo a sentarse sobre la cama. No me costó casi nada de esfuerzo... vaya que le hace falta ganar peso.

– Es que... JunSu me ha dejando muerto... –Se quejó, arrastrando sus pies fuera de la cama y dejándose llevar por mí– Es tan bueno... ahora entiendo porqué gemías tanto con él...

– ¡El que gemía -y de forma muy obscena- eras tú, subnormal! Me contuve y lo recosté al lado de JunSu. Con lo que no contaba era que Jae me llevara abajo con él.

– Bueno niños –aclaró su garganta– Es hora de que umma y appa hagan sus cosas de adultos, ustedes váyanse a jugar por ahí –acotó en tono de burla.

– JaeJoong ah... –le amenacé.

– Saben, si no los conociera bien... –Min se acercó a su cómoda y sacó su billetera, entre otras cosas– diría que hay una gran tensión sexual muy gay entre ustedes.

Le miré totalmente en shock, y luego los tres en la habitación estallaron en carcajadas. ¿Por qué era el único que se tomaba estas cosas tan en serio? Antes esas cosas no me importaban... ¿Por qué ahora estoy malinterpretando todo? Ya no sé que es lo que pasa conmigo...

– Bueno me voy a la biblioteca a estudiar, ya que “umma” y “appa” tienen “asuntos” que atender –Guardó sus cosas en una mochila que tenía al lado de su cama, se colocó sus lentes de sol y una gorra– Regresaré a la hora de la cena, adiós.

– Vaya, que aplicado –Aunque había que saber que ChangMin jamás se perdería la oportunidad de una cena hecha por las manos de Jae.

– Eso me recuerda... –JunSu apoyó un dedo en sus labios– ¿Dónde está Chunnie?

– Hmm... –Si mal no recordaba, cuando iba hacia la cocina, YooChun había dicho algo de ir a comprar algo de ropa, cds...– Creo que se ha ido al centro comercial. Salió hace poco, así que lo más probable es que llegue a la misma hora que Changminnie... ¿Por qué lo...?

Antes de que pudiera terminar de formular mi pregunta ambos me sonreían de una forma no muy inocente. Les devolví una mirada de duda, lo cual hizo que sonrieran más.

– JunSu-shii... ¿Crees que YooChun le moleste que desordenemos un poco su cama?

– Mejor vamos al cuarto de YunHo, su cama es más grande.

– Tienes razón.

Y sin darme tiempo a reclamar, ambos me arrastraban hacia mi propia habitación. ¿Pero qué demonios está pasando?

*~.~.~.~.~.~*

domingo, 4 de noviembre de 2012

Simples Caricias [01/03]


Título: Simples Caricias
Pareja: JunsuxYunHoxJaeJoong
Rating: R18
Género: Romance/Comedia
Resumen: Las "sutiles" muestras de afecto entre los miembros de Dong Bang Shin Ki no les era raro o incómodo. No era que fuese normal, pero era algo que entre ellos simplemente, no era raro. Hasta el momento en que JaeJoong y JunSu comenzaron a competir por las atenciones de U-know YunHo...

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Cap.01: Mírame sólo a mí...

Simples caricias.

Sutiles muestras de afecto entre nuestros miembros. No era que fuese normal, pero era algo que entre nosotros simplemente, no era raro.

Sin embargo... en cierto momento las cosas se salieron de control...

*-*-*-*-*-*-*

Estábamos sentados en la sala común viendo televisión los cinco, como en pocas ocasiones podíamos, debido a nuestra apretada agenda. Yo sentado entre JunSu y JaeJoong, ChangMin en el suelo entre las piernas de Jae y YooChun igual que Minnie, sólo que entre las de JunSu. El programa era divertido, nos sacó unas buenas carcajadas varias veces.

Sentí una calidez sobre mi pierna izquierda, probablemente sería la mano de Jae. Le miré rápidamente y noté que se moría por reírse de las caídas que se mandaban en el juego que ahora hacían en el programa, cubría su boca como siempre lo hacía cuando reía. Mi atención regresó a lo que veíamos, cuando de pronto sentí una mano de JunSu posarse sobre mi brazo derecho. Me recliné en el sofá y apoyé mi mano en su pierna izquierda. Ninguno de los dos separamos la vista del televisor.

Entonces sentí suaves caricias, proporcionadas por la mano de JaeJoong. Me gustaba cuando hacía eso, me relajaba... pero dejó de ser relajante en el momento que su mano se deslizó hacia mi entrepierna. Volteé a mirarlo sorprendido y él me sonrió, murmurando un casi inaudible “lo siento” y regresó su mano a su postura original, sin dejar de frotarme. JunSu por otro lado, había deslizado su mano por mi brazo y ahora sujetaba mi mano, acariciándole con el pulgar de vez en cuando. Por alguna razón me sentía en medio de una competencia entre Jae y Su, de quién ganaría mi atención por más tiempo... JaeJoong llevaba la delantera.
Sacudí mi cabeza y decidí concentrarme en el programa, cuando vi la mirada de Minnie posarse en mí, sonriendo de lado. Le miré interrogante y él sólo se volvió a mirar la TV.

Sentí que me estaba poniendo paranoico, así que decidí no preocuparme más y seguir disfrutando de lo que veía.

*-*-*-*-*-*-*

– ¡Bien chicos ahora las parejas! –Nos llamó uno de los fotógrafos a cargo del proyecto.

– ¡JaeJoong, JunSu! Ustedes harán pareja hoy –Sonrió el fotógrafo– Vamos a probar algo nuevo...

Ambos chicos se miraron y sonrieron, uno de lado y el otro como siempre lo hacía. Ese día iban con jeans ajustados de color negro, de los cuales colgaban algunas cadenas plateadas. Jaejoong llevaba botas de cuero negro que brillaban al más mínimo contacto con la luz, mientras que Junsu usaba botines del mismo material. Las camisas que llevaban les diferenciaban aun más. JaeJoong vestía una camisa blanca casi totalmente abierta, dejando a la vista el piercing en su pezón izquierdo. De su cuello colgaba un collar de plata con una cruz como dije, al igual que los aretes que llevaba. Sobre sus hombros iba un saco largo de color oscuro, pero lo llevaba sobrepuesto, sujeto de unos alfileres y demás cosas. En cuanto a JunSu, llevaba una camisa gris no tan abierta como la de JaeJoong, pero lo suficientemente desabotonada para dejar parte de su pecho descubierto. Sus mangas le iban algo anchas y sin abotonar. Un par de cadenas de oro colgaban de su cuello y una pequeña argolla se hacían ver en el lóbulo de su oído derecho.

– Bien, ahora... –El fotógrafo terminó de ajustar el zoom de su cámara– Jae, por favor siéntate allí –Señaló el sillón forrado de satín rojo. El mencionado obedeció y se sentó cruzado de piernas, reclinándose totalmente en él.

– JunSu, ve a su lado por favor, y quiero que apoyes tu mano en su hombro derecho –le señaló que se apurase– JaeJoong, no te reclines y no cruces las piernas, ponlas una a cada lado y apóyate...–El rubio apoyó ambas manos en sus rodillas y ladeó el rostro hacia JunSu. Parecía captar algo de la idea que el fotógrafo tenía para la foto– Perfecto. Ahora JunSu, gira tu cuerpo hacia él y relájate... voltéate hacia él y mírame a mí. –El mencionado acató la orden– Exacto. Ahora Jae, pon una de tus manos en su brazo derecho. Sostenlo ahí.

La imagen que ante mis ojos se formaba de alguna forma... causaba sensaciones extrañas en mí. Me sentía tentando, ofuscado, fastidiado (celoso), fascinado... y a la vez con muchas ganas de participar en ella. Giraban el rostro, variaban su expresión, la mano de Jae se movía y la de JunSu también. Llegó un momento en el que JunSu se había sentado en uno de los brazos del sofá, mientras que JaeJoong se reclinaba y le abrazaba de la cintura y entonces... ambos me miraron... aquella mirada fue...

– ¡Perfecta! –El fotógrafo se les acercó sonriente– Definitivamente, su sincronización y habilidad para esto ha aumentado con el tiempo. Ahora... –volteó a verme– YunHo, ¿Te les unirías por favor?

Ambos me miraron y esperaron mi respuesta. Como si con ella no sólo accediera a tomarme fotos con ellos sino a...

– De acuerdo.

Sin renegar de la petición de nuestro fotógrafo habitual me acerqué a ellos.

–JaeJoong ponte de pie y ve tras el sofá, YunHo tú siéntate ahí y reclínate un poco... –Me senté y relajé un poco, apoyando mi cabeza en la suave tela roja– Perfecto. Jae, apóyate en el sofá... –Sin tardarse ni un segundo más obedeció, nuevamente adelantándose a las intenciones del fotógrafo. Apoyó un brazo y el codo del otro en la cabecera del sofá, mientras la mano del brazo que se apoyaba del codo acariciaba su cabello rubio. Su sonrisa carismática no se hizo esperar. Podía verlo todo a través del espejo cerca de la escenografía donde nos tomaban las fotos.­– JunSu, ve y siéntate en el suelo frente a YunHo –No tardó en posicionarse donde le indicaron– Ahora estira las piernas... sí... ya, flexiona la derecha y apóyate en ella... perfecto. YunHo, un último favor. Apoya tu mano en la pierna izquierda, casi como queriendo tocar a JunSu. Bien, ahora...­ –Hizo señas a un asistente, el cual no tardó en regresar con una copa de vino, obviamente llena de vino tinto.– Sostenla un poco por sobre tu hombro, casi como queriendo tocar a Jae... –moví mi mano como indicó, y los flashes comenzaron– Perfecto... hermoso chicos... Jae, dame una bonita sonrisa... eso... JunSu mírame, no me quites los ojos de encima... YunHo, estás con dos chicos que quieren tu atención ¿A cuál mirarás?

Aquella pregunta me descolocó por completo. Sabía que todo era para hacerme posar, girar la mirada pero... pero... ¿Por qué esto me sonó tan...?

– Jae, háblale a YunHo, dile algo de lo que JunSu no se pueda enterar –Los flashes seguían disparándose y sentí a JaeJoong reclinarse un poco más sobre mí. Lo que no me esperaba era que de verdad me susurrara...

– Mírame sólo a mí...

Ya fuera por inercia o porque me sentía muy incómodo por el tono de voz, evité mirarlo durante todo el photoshoot. O al menos trataba de evitar su mirada. Me sentía tan extraño... JaeJoong... ¿Por qué me dijiste algo así?

*-*-*-*-*-*-*

Más tarde, en una entrevista al grupo, pasó algo parecido.
Pero...

– YunHo, y dinos... Cuando se formó el grupo, ¿Te fue bien relacionándote con los demás? ¿Tuvieron problemas al comienzo o iban bien?

– No hubo ningún problema –Sonreí– comenzando porque uno de los primeros miembros fue JunSu, quien además yo conocía ya de la academia de música –Apoyé una de mis manos en su pierna, sonriéndole, a lo cual él devolvió el gesto– Después, JaeJoong... fue quizás algo difícil por la primera impresión que da –reí un poco, igual que los demás. Jae les imitó y colocó una mano sobre mi pierna. Sus palabras volvieron a mi mente en ese instante...

“Mírame sólo a mí...”

– ¿Y qué pasó luego, señor YunHo?

– Pues... –mi mente regresó a tiempo a responder la pregunta– Un día hablamos y me di cuenta de lo buena persona que es. JaeJoong ha sido un gran apoyo para mí, sin él en este grupo, dudo haber sobrevivido como líder –sonreí nuevamente, apretando la mano en mi pierna. Podía sentir un ligero temblor en ellas, como cada vez que me pasaba diciendo algo bueno de él. Le miré a los ojos, sentí tanto cariño, tanta ternura en ellos... que no pude evitar sonreírle de esa manera también.

– En cuanto a ChangMin, nosotros tres nos unimos para apoyarle. Era el más joven así que decidimos que era nuestro deber, como sus hyungs, apoyarle en todo lo necesario. Casi lo mismo pasó con YooChun, que fue el último en unirse al grupo. En sí, todos nos hemos llevado de maravilla, aunque claro, siempre hay de esas pequeñas peleas entre amigos o las escaramuzas entre JaeJoong y ChangMin... son realmente dignas de verse.

– Sí, especialmente cuando se agarran a golpes, esto son imparables... –Micky aportó entre risas.

– ¡Hey, creí que había quedado claro que esas eran nuestras muestras de afecto! –Jae fingió estar enfadado, lo que nos hizo reír aún más.

Y mientras agachaba mi cabeza al reírme, sentí un ligero murmuro de JunSu...

– Mírame sólo a mí...

Me levanté lo más suave que pude para no levantar sospechas, y miré a JunSu pidiéndole una silenciosa explicación a sus palabras. Él sólo sonrió.

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